<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:g-custom="http://base.google.com/cns/1.0" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" version="2.0">
  <channel>
    <title>Experiencias viajeras</title>
    <link>https://www.editorialw.es</link>
    <description>Aquí podrás encontrar experiencias viajeras por la provincia de Teruel. Viajeros que narran desde un punto de vista subjetivo la experiencia en un lugar concreto.</description>
    <atom:link href="https://www.editorialw.es/feed/rss2" type="application/rss+xml" rel="self" />
    <image>
      <title>Experiencias viajeras</title>
      <url>https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/revista%2Bverde%2Bteruel.jpg</url>
      <link>https://www.editorialw.es</link>
    </image>
    <item>
      <title>¡Tú puedes! You can!</title>
      <link>https://www.editorialw.es/tu-puedes-you-can</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         ¡Tú puedes! You can!
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/_MG_9471.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Quizás esta ruta no sea una expedición al Everest o al Polo Sur, pero la experiencia vivida es recomendable a todas las personas, sobre todo a los más jóvenes. Es una vivencia para aprender, para dar gracias por lo que somos y para pensar que en esta vida todo se puede conseguir si uno se lo propone.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Esta vivencia fue en la marcha senderista que hice en Alcorisa, organizada por la fundación Kalathos; una organización sin ánimo de lucro que da oportunidades a personas con discapacidad intelectual o en riesgo de exclusión social en el ámbito rural.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;b&gt;&#xD;
    
          ¿Por qué recomiendo esta experiencia?
         &#xD;
  &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Son muchos los motivos, pero quizás el principal motivo sea aprender y recibir una lección de fuerza de voluntad. Además de ver a todos/as los/las presentes rebosar de alegría por todos los lados. Pero si habláramos de deportistas como Messi, Induráin, y otras figuras internacionales no sería comparable, pues es su profesión a la que dedican o dedicaron muchos años de su vida. Aquí, en esta marcha, lo importante y lo realmente emocionante, es que participan personas, mayores, jóvenes con discapacidad, donde cualquier piedra por pequeña que sea es una gran barrera que hay que superarla. ¡Pero yo lo vi! y vi que por muy dificultosa que fuera esa barrera, la fuerza mental y física de esas personas con discapacidad para hacer frente a ese impedimento hacía que meditase de la lección que nos estaban dando, sin que él y ella no se dieran cuenta de lo que estaba transmitiendo con sus hechos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Había tres recorridos, uno largo de 18 km, otro mediano de 14 km y uno más corto de 4 km apto para silla de ruedas, aunque era lo de menos porque la ilusión era la misma. Además, pude comprobar como los familiares disfrutaban del evento.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Lo primero que me impresionó al llegar al lugar de salida, es que todo eran saludos, besos, abrazos, no eran saludos de mano, era algo más. Ahí ya pude ver que estaba en un lugar y momento muy especial.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Durante el trayecto iba hablando con diferentes personas de las que hacían la ruta, también ayudaba si veía que necesitaban apoyarse para salvar esa barrera. Había avituallamientos donde tomar pastas, bocadillos y refrescos. Voluntarios por si ocurría algo fuera de lo normal. Al finalizar la ruta hubo una comida con todos los/as participantes.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Pero volviendo al principio del texto donde comentaba que era bueno que esta ruta la hieran los padres con sus hijos, es porque los más jóvenes se darán cuenta que en esta vida todo se puede superar si se pone fuerza de voluntad, o sea con un esfuerzo, que personas con discapacidad lo tienen más complicado, pero no por ello se achantan, al contrario, nos dan una lección de superación. Que sirva esta experiencia contada, para que otras personas la vivan y disfruten, y para aquellos familiares que tengan algún miembro en su familia con discapacidad, que hagan lo posible para apuntarse a esta marcha, seguro que ambos disfrutarán.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Wed, 05 Mar 2025 08:47:41 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/tu-puedes-you-can</guid>
      <g-custom:tags type="string">grullas,#gallocanta,bajo aragón,verde teruel,alcorisa,aceite del bajo Aragón,#seo,#ornitologia,gallocanta,kalatos,#grullas</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/kalatos+ruta22.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/kalatos+ruta22.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Aliaga, lienzo geológico</title>
      <link>https://www.editorialw.es/aliaga-lienzo-geologico</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Aliaga, lienzo geológico
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a href="/"&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Figura+3+Aliaga_.jpg"/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Hace ya algún tiempo fui niño. Recuerdo un agostado día de verano en el que, tras visitar a unos amigos de mis padres y deambular con la ventanilla bajada durante curvas y curvas, descubrí, despeinado, un paraje rocoso cargado de silencio que cautivó mi atención…
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Con frecuencia alternaba viajes a la Sierra de Albarracín y al Maestrazgo y el Bajo Aragón para ver a buena parte de la familia y, entre medias, visitar cualquier rincón de la provincia. Desde muy temprano tuve dos escenarios paisajísticos de referencia. Eran completamente distintos. Los paisajes del entorno de Albarracín, el “rodeno”, con sus tonos rojizos y anaranjados y aquellos pinos que casi tocaban el cielo, y los paisajes del Maestrazgo con sus imponentes farallones grises que contemplábamos desde las estrechas carreteras que reptaban flanqueadas por robustos quitamiedos de piedra. En las nubes tratábamos de identificar formas, parecidos, con
          &#xD;
    &lt;i&gt;&#xD;
      
           pareidoila
          &#xD;
    &lt;/i&gt;&#xD;
    
          infinita... en las rocas, además, veíamos fósiles.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Años después, con los mismos ojos pero nuevas formas de apreciar y dar sentido a la realidad, topé de nuevo con aquel cautivador paisaje. Reconocí el embalse y aquella imponente construcción a modo de vestigio callado de lo que fuera la Central Térmica de Aliaga. Además, añadí al repertorio la posibilidad de disfrutar de las aguas cristalinas, de los caminos y de ver alguna cabra montesa entre las rocas plegadas.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Durante mi etapa de formación académica como geólogo, vi nacer el proyecto del Parque Geológico de Aliaga. En mi fuero interno entendí que mi descubrimiento infantil era un cofre colmado de elementos de interés geológico por descubrir y entender gracias a las explicaciones de mis profesores. Hoy en día el Parque Geológico -englobado dentro del Geoparque del Maestrazgo (Parque Cultural del Maestrazgo)-, nos ofrece la posibilidad de entender de forma autónoma o guiada una buena parte de nuestra historia geológica.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El disfrute del paisaje y su interpretación puede llegar a hacernos perder la noción del tiempo, sumergidos entre avances y retrocesos de la línea del mar deseosos de saber más. Sin duda algunas de las paradas son imperativas, no sólo por su valor científico sino también por las sorprendentes líneas de su paisaje. El entorno de Aliaga se muestra especialmente fotogénico desde el mirador habilitado en las inmediaciones de la carretera de subida al puerto de Camarillas. Desde este punto se aprecia una excepcional panorámica de la geología de Aliaga, la disposición de los estratos geológicos depositados durante millones de años, las distintas estructuras geológicas y su morfología. Desde un único punto es posible observar las rocas sedimentarias depositadas durante el Triásico (facies Keuper) y el Jurásico así como leer por completo los materiales depositados durante el Cretácico. También se aprecian vestigios de la minería del carbón en el territorio aprovechando los niveles ricos en carbón de la Formación Escucha (Cretácico Inferior).
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El plegamiento y el levantamiento tectónico en esta región desarrollaron relieves sobre los que, inmediatamente, comenzaron a actuar los procesos de erosión, transporte y sedimentación. De hecho, los productos de la erosión fueron movilizados por ríos, abanicos aluviales y lagunas hasta zonas topográficamente más bajas. Durante el Plioceno, hace unos 5 millones de años, la región experimentó un levantamiento, al que siguió durante todo el Cuaternario el encajamiento de la red fluvial. En las laderas de los valles la erosión interfirió con la compleja arquitectura de las capas plegadas y produjo las caprichosas crestas que hoy caracterizan el paisaje.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         El listado de lugares por descubrir es muy amplio…entre otros, el estrecho de la Aldehuela con sus
         &#xD;
  &lt;i&gt;&#xD;
    
          formas imposibles
         &#xD;
  &lt;/i&gt;&#xD;
  
         a modo de pliegues disarmónicos y serpenteantes que, gracias al estudio de las distintas disciplinas de la Geología, tienen una explicación científica. La falla inversa afectando a las calizas del Cretácico Inferior en el área de “La Porra” o el pliegue anticlinal de “La Olla”, emblema del Parque Geológico de Aliaga y seña de identidad de esta preciosa localidad.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Wed, 05 Mar 2025 08:34:36 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/aliaga-lienzo-geologico</guid>
      <g-custom:tags type="string">#albarracín,aliaga,geologia,verde teruel,#museodejuguetes,provincia de teruel,#seo,Luis mampel,#ornitologia,geoparque</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Figura+2+Aliaga.JPG">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Figura+2+Aliaga.JPG">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Experiencias en el castillo de Peracense</title>
      <link>https://www.editorialw.es/experiencias-en-el-castillo-de-peracense</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Experiencias en el castillo de Peracense
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/IMG_20180804_132042-d4668ac3.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  
         Viajar a Gallocanta entre los meses de noviembre y febrero, es asistir a uno de los más hermosos y elocuentes espectáculos de cuantos pueda ofrecernos el teatro vivo de la Naturaleza en nuestro país. El Campo de Daroca como telón de fondo, las grullas como sus actores principales, y ustedes y yo…, los más fieles espectadores. Que empiece pues la función. 
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Quedan atrás los últimos montes de sabinas y coscojas cuando mi automóvil devora las rectas infinitas que irrigan de asfalto la paramera escarchada de los llanos del Jiloca. Me orillo en la cuneta a la altura de Bello. Salgo del cálido ambiente del coche y siento en las ropas el frío de mil cuchillos que traspasan; tomo aire, un aire limpio, profundo, gélido..., un aire que me es familiar, no en vano lo llevo respirando más de veinte años por estas mismas fechas, que son los que llevo viniendo a este extenso, sobrio y duro paisaje que envuelve a Gallocanta.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Desde Valencia vengo pensando en grullas. Lo llevo haciendo desde días atrás. Esta tarde, con el crepúsculo de fuego asistiré una vez más a la emotiva y grandiosa entrada de las grandes zancudas del norte sobre la laguna de Gallocanta.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Crepita la escarcha bajo mis suelas cuando llego al pueblo en busca de ese café amable y caliente para la resurrección, de ese dulce del terreno o del vaso de tibio tinto acompañado de las exquisitas carnes del lugar. Pueblos abiertos y amigos del viajero, pues la gente del frío no es fría, sino cálida y noble, solidaria con el que viene “de fuera”, de esa cruda intemperie que reina apenas unos metros más allá de sus estufas y chimeneas. 
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Con el crepúsculo vuelven las hordas. Espero paciente la entrada de las doncellas de gris, más emotiva y grandiosa incluso que su salida con el alba, algo más espaciada y discreta. Sobre el  ascua del cielo resoplan lejanas trompetas de nuevo, y crece nuestra emoción trasladada a ese principio de nuestros tiempos cuando el Hombre y la criatura salvaje se entendían y respetaban; un rosario de damas emplumadas llena el aire frío y limpio dibujando escuadras milenarias, disipándose y confundiéndose entre un estallido de miles de estrellas que brotan en la noche dando lugar a un firmamento de cuento. 
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Sus voces se apagan poco después, acomodadas para el sueño sobre las aguas de siempre hasta la mañana próxima.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           No suelo faltar a la cita con el frío más intenso del año, con su prístina laguna y con los llanos que muerde el cierzo y talla el Jiloca. A ustedes, lectores, les sugeriría dejarse perder y llevar por el embrujo de un acontecimiento único y natural repetido dos veces al día durante tres meses largos al año, y a Gallocanta, por pedir le pediría que no dejara jamás con sus encantos, de atraer cada año a las damas grises del norte, como lo viene haciendo desde tiempos inmemoriales. 
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           El llano es tiniebla. Las luces de los tractores que se recogen tras la jornada serpentean por los caminos hacia los pueblos. Gallocanta, Berrueco, Las Cuerlas y Bello encienden el páramo. Hace frío, mucho frío. ¿Un café?
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Tue, 04 Mar 2025 13:05:51 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/experiencias-en-el-castillo-de-peracense</guid>
      <g-custom:tags type="string">grullas,#gallocanta,verde teruel,#seo,#ornitologia,gallocanta,#grullas</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/IMG_20170805_111725.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/IMG_20170805_111725.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Una mirada al paisaje turolense</title>
      <link>https://www.editorialw.es/una-mirada-al-paisaje-turolense</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Una mirada al paisaje turolense
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Ma%C3%B1ana+de+nieve.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El sentimiento es independiente de un cambio de color. Si un verde es reemplazado por un rojo, el cuadro puede haber cambiado de aspecto, pero no de sentimiento. Siempre he dicho que los colores son fuerzas. Es preciso organizarlos con el fin de crear un conjunto expresivo. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          (Henri Matisse)
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La mirada de los artistas no puede separarse de la percepción subjetiva, dentro de un proceso de introspección que generará una idea (re)construida de aspectos culturales aprendidos, memoria y sentimientos. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Todo paisaje está acotado por unos límites preestablecidos. Caminar, adentrarse en la experiencia del observador, suma instantáneas y sólo, al detenernos en el territorio, la visión se concreta en una imagen que se construye. Podemos volver a la escena, donde la luz es cambiante como el ánimo y donde el espacio juega con el paso del tiempo . Se amplían los puntos de vista, la necesidad de girar sobre nuestro pies para analizar el entorno que nos envuelve en una imagen continua, como un apunte inmaterial de una sensación percibida, de una panorámica sensible que conmueve. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Muchos son los caminos en los que estructuramos la vida y en todos ellos, el paisaje, en el que hemos crecido y compartido nuestras pequeñas historias, viene coloreado por las estaciones del año y su cromatismo. Las formas que la definen son imaginarios (rocas, abrigos rupestres, bosques, ríos). Vamos recopilando etapas llenas de aromas, de campos dorados de cereales maduros y enverdecidos por la vegetación perenne que puebla las montañas. Lugares donde la fauna encuentra su espacio y la flora aporta aromas y pinceladas de color en un manto tendido sobre la tierra. La geografía humana recrea sus sentidos entre el frescor del agua y la naturaleza palpable de sus parajes, bajo un cielo de un azul infinito y puro, donde las estrellas se asoman cada noche y los atardeceres nos hablan, entre rojizos y anaranjados horizontes, de fríos nuevos amaneceres.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Este paisaje, muchas veces idílico, nos trae recuerdos de infancia. Algunos de ellos se capturaron en las fotografías de blanco y negro en las que podemos mirarnos en  encuentros sociales entre comidas familiares y de amigos, romerías y festejos. Encuentros donde la naturaleza se transforma en el telón de fondo y donde nos dejamos cautivar por la calma que sólo el poeta sería capaz de transformar en la metáfora del paraíso. Imágenes para escribir en verso o novelar leyendas. Imágenes con las que ilustrar un cuento o imaginar la vida de nuestra familia, la que escuchamos cientos de veces sentados al calor de la estufa, embelesados al imaginar lo diferente que era la vida hace ochenta años.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La tierra de la que hablamos se define por su diversidad orográfica, que la llena de costuras pétreas y caídas de agua. Una tierra cargada de misterios, de límites fronterizos y de climatología adversa. Esta realidad ha atraído a artistas de diferentes ámbitos para plasmar sobre el papel y la tela un fragmento de su entendimiento con el paisaje vivido. A mí me cautivaron sus construcciones tradicionales, que se mimetizan con sus puertas de madera (del bosque cercano) y el hierro (arañado a la tierra); con sus paredes de piedras calizas y de rodeno, unidas con argamasa de yeso tradicional como parte de la tierra sobre la que se apoyan.  También me cautivaron sus ventanas, los ojos de la casa, con sus elegantes y sencillas rejas forjadas. Frente a ellas un mundo de vivencias quedaba al otro lado del cristal y detrás de ellas la imaginación se desbordaba. Recreé sus formas para construir cuerpos geométricos que hablaban de un hábitat propio, de miradas indiscretas y de sueños que volaban entre las costuras y las labores domésticas.  Por ello, surgió la idea de hablar de un tiempo de espera. Esperar está muy arraigado a esta tierra, de la que muchos hemos partido y a la que algunos hemos vuelto, porque nuestra identidad se refugia en cada rincón vivido y la soledad, a veces, es un tiempo de espera.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Nuestra pantalla no sabe de tecnología; se abre al mirar a través de la ventana. A veces, en su diminuto tamaño enmarcan un trocito iluminado, nevado, húmedo por la lluvia y helado por la escarcha del amanecer. Pequeñas estrellas blancas unen el cielo y la tierra en un microcosmos que se mima, que se respeta y se comparte. Esta es la idea que envuelve mi trabajo, que me anima a trasladar a la materia esa parte de la memoria que conservo en mi archivo de palabras, de colores, de tacto y aromas. Sensaciones propias de quien ha nacido en una serranía, lugar fronterizo, de límites, de riquezas y carencias, de historia y vida. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Volver a mis orígenes fue un reencuentro con lo conocido y la necesidad de hablar de todo ello me encaminó a una forma de expresión plástica cercana a la tierra, a su colorido, a sus formas. Cada día siento la necesidad de hacer visible la singularidad de esta experiencia a través de las formas y los trazos, de los colores y las palabras.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Tue, 04 Mar 2025 12:52:43 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/una-mirada-al-paisaje-turolense</guid>
      <g-custom:tags type="string">#albarracín,verde teruel,#museodejuguetes,#seo,#ornitologia</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Las+arrugas+de+la+tierra.Julia+fern%C3%A1ndez.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Las+arrugas+de+la+tierra.Julia+fern%C3%A1ndez.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Aceite de Oliva: Nuestro Oro líquido</title>
      <link>https://www.editorialw.es/aceite-de-oliva-nuestro-oro-liquido</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Aceite de Oliva: Nuestro Oro líquido
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/olivero.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Como descendiente de familia de agricultores quiero presentaros nuestros más preciados frutos, las olivas, que nos dan el reconocido aceite de oliva con Denominación de Origen Bajo Aragón.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Nos encontramos en tierras frías y de secano, ideales para el cultivo del oro líquido, el aceite tan apreciado por todos. Nos estamos acercando a una nueva campaña de recogida de las aceitunas, esperando que empiecen los primeros fríos que permitan su maduración.
          &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         El fruto empieza a formarse entre los meses de mayo y junio, cuando florece el árbol. Es curioso saber que aunque produce fruto todos los años, suele ser mayor la producción cada dos años. Además estamos delante de un árbol que si no puede mantener todo el fruto, lo va dejando caer para poder sobrevivir.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Durante los primeros meses tenemos un fruto de color verde y que posteriormente en septiembre-octubre pasa a ser más blanquecino para terminar de oscurecerse con los primeros fríos. A finales de noviembre empezamos la recolección del fruto, antiguamente con mallas y actualmente con maquinaria que nos permite recolectar mayor cantidad con menor tiempo y esfuerzo.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Una vez tenemos el fruto ya recolectado empieza el trabajo más delicado, separar el aceite del fruto. Yo os voy a explicar como obtengo ese aceite en mi casa, prensado en frío y con medios tradicionales. Cuando tenemos las olivas limpias de hojas, las pasamos todas por un molino para triturarlas, obteniendo una pasta de color oscuro. Lo difícil es separar el aceite y para ello tenemos que homogeneizar bien la pasta, ya que al triturarlas el hueso de su interior esta machacado. Una vez homogeneizado añadimos un poco de agua para poder trabajar mejor la pasta y la calentamos entre 25 y 30 grados para que se vaya separando el aceite. Vamos a empezar con el prensado y para ello colocamos los capachos; sobre cada uno de ellos echamos la pasta que hemos obtenido, vamos colocando pasta y capacho encima, esto se repite tantas veces como queramos y nos permita la prensa, haciendo una columna. Dichos capachos son una especie de alfombras redondas que actúan como filtro, antiguamente eran de esparto, pero nosotros actualmente los utilizamos de plástico. El prensado permite que se separe la parte sólida de la líquida pero aun no tenemos el aceite, habrá que esperar a un último proceso de decantación. Con el prensado obtenemos el líquido de la aceituna, una gran parte será agua y se irá posando en la parte inferior y en la parte superior se ira separando el aceite al ser menos denso. Es muy importante que a lo largo de todo el proceso tengamos temperatura alta para que las moléculas de aceite se vayan separando y fluyan, ya que sin ese calor no podremos separarlo.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Debemos saber que para poder obtener un litro de aceite, no siempre se necesita la misma cantidad de olivas, depende de la maduración del fruto y de la cantidad de agua que contengan las mismas. Un rendimiento medio podría ser de 5 kilos de olivas para un litro de aceite. Al comenzar con la recolección el rendimiento es bajo y cuanto mayor es la maduración necesitamos menos olivas para obtener el mismo aceite.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Tue, 04 Mar 2025 12:32:55 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/aceite-de-oliva-nuestro-oro-liquido</guid>
      <g-custom:tags type="string">grullas,#gallocanta,bajo aragón,verde teruel,aceite del bajo Aragón,#seo,#ornitologia,gallocanta,#grullas,aceite</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/olivas.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/olivas.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Puertomingalvo</title>
      <link>https://www.editorialw.es/puertomingalvo</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Uno de los pueblos más bonitos de España
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/ayuntamiento+puertomingavo.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El primer recuerdo que tengo de Puertomingalvo es cuando se dio a conocer gracias al programa de televisión el “Grand Prix”. No había estado nunca allí, por eso un domingo le dije a mi familia que teníamos que ir a visitarlo, pues las imágenes que había visto auguraban un bonito encuentro.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Fue un día de otoño, donde amaneció con sol pero frío. La primera parada que hicimos fue en la ermita de san Bernabé, que se encuentra a escasos kilómetros antes de llegar a la población. La carretera que nos acerca es sinuosa y esto hace que no se vea el pueblo hasta que prácticamente lo tienes enfrente. La carretera va ascendiendo por la ladera hasta llegar al destino.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          A medida que me voy acercando diviso en lo alto su castillo, es como el vigía de un territorio que se ve agreste, muy cerca puedo apreciar “Peñagolosa”, el pico más alto de la provincia de Castellón (1.813 msnm) y el segundo más alto de la Comunidad Valenciana. Entre éste y el pico de Peñarroya con sus 2.020 metros se encuentra Puertomingalvo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Aparco el coche y empezamos a callejear. No sabemos que rumbo tomar, pues salen varias calles estrechas y paralelas con la intención de llegar a la puerta del castillo, y lo digo porque ambas calles nos guardan sorpresas, que intuíamos nada más empezar y que no queríamos perdernos. Pero al final no fue un problema porque veníamos a conocerlo de “cabo a rabo”, así que poco a poco fuimos recorriendo el laberinto de calles que durante el trayecto nos íbamos encontrando.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Cada rincón suponía una parada de unos cuantos minutos para poder observar con detalle la arquitectura. Aleros de madera, ventanas y ventanucos, arcos de medio punto, relojes de sol, escudos de piedra, portales, todo esto es lo que nos íbamos encontrando durante el camino. La luz del otoño fue fundamental para deleitarnos y para hacer las fotografías oportunas y llevárnoslas de recuerdo. La casa consistorial fue uno de los edificios que más llamó mi atención, ya que constituye una de las joyas góticas de la provincia de Teruel.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Cierto es que Puertomingalvo está más distante de la capital turolense que de la Comunidad Valenciana, razón por la que seguro lo conozcan más que los propios turolenses y, aunque hace más de quince años que fui, desde entonces ya lo he visitado en varias ocasiones, y tengo que decir que todavía me sigue impresionando. No te cansas de pasear por sus calles, esperando encontrar algún detalle desapercibido en las diferentes visitas.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Ahora, después de leer estas líneas y observar las fotografías que acompañan a este reportaje, entenderán que Puertomingalvo sea uno de los pueblos más bonitos de España. Fue uno de los primeros de la lista y el primero de la provincia de Teruel. Ostenta este reconocimiento por méritos propios, por su buen hacer, porque sus vecinos son conscientes de la maravilla que tienen y se han preocupado de cuidarlo y conservarlo, de hecho, en 1982 fue declarado Bien de Interés Cultural por su conjunto histórico artístico. Sin duda parece que te hayas trasladado al medievo, al pueblo lo abraza la muralla, recogiéndolo por sus cuatro costados. Antes de llegar al castillo, puedes hacer un alto en el camino y entrar al Centro de Interpretación de los Castillos, visita totalmente aconsejable para comprender la finalidad de éste y de los de la comarca.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Cruzando el pueblo, llegamos a la parte más elevada donde se encuentra el castillo del siglo XII. Está asentado sobre una gran roca, dominando todas las panorámicas de la villa. Desde este lugar asomados al “Balcón del Mediterráneo” dicen que se puede ver el mar. Yo me conformo con las grandes vistas, como si fuese un guerrero de la Edad Media. A los pies del castillo y siguiendo la muralla se encuentra uno de los portales por donde se entra a la villa.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Hicimos un alto en la visita, pues había que repostar y recargar energías. Y, ¡cómo las recargamos!, los primeros los chicos que comieron unas chuletas de carne exquisitas, por eso lo escribo, porque además de la visita a la ermita y a la villa, tengo que decir que la gastronomía de la zona nos encantó por su sabor casero y tradicional, y como era el mes de octubre, mes propicio para las setas, uno de los platos que pudimos degustar fueron rebollones, todo un manjar al estar tan bien preparados.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Poco a poco vamos terminando la estancia en un lugar bello, donde la paz y la tranquilidad han sido claves para disfrutar de la visita. Los relojes de sol de las fachadas de las casas nos indican que nos tenemos que ir, que ellos ya lo van hacer, es un aviso, nos quedan pocos minutos para recoger a los niños y subirlos al coche, seguro que se llevarán una bonita experiencia.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Es hora de volver, el sol se ha ocultado con una preciosa puesta de sol y las luces del coche hacen de antorchas para alumbrar la carretera sinuosa, dejando atrás, verdaderamente, uno de los pueblos más bonitos de España.
        &#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Thu, 07 Sep 2023 06:38:52 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/puertomingalvo</guid>
      <g-custom:tags type="string">siente teruel,verde teruel,teruel verde</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/puertomingalvo.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/puertomingalvo.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>De grullas por Gallocanta</title>
      <link>https://www.editorialw.es/de-grullas-por-gallocanta</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         De grullas por Gallocanta
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/GRULLA+COM%C3%9AN+%2863%29.JPG"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  
         Viajar a Gallocanta entre los meses de noviembre y febrero, es asistir a uno de los más hermosos y elocuentes espectáculos de cuantos pueda ofrecernos el teatro vivo de la Naturaleza en nuestro país. El Campo de Daroca como telón de fondo, las grullas como sus actores principales, y ustedes y yo…, los más fieles espectadores. Que empiece pues la función. 
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Quedan atrás los últimos montes de sabinas y coscojas cuando mi automóvil devora las rectas infinitas que irrigan de asfalto la paramera escarchada de los llanos del Jiloca. Me orillo en la cuneta a la altura de Bello. Salgo del cálido ambiente del coche y siento en las ropas el frío de mil cuchillos que traspasan; tomo aire, un aire limpio, profundo, gélido..., un aire que me es familiar, no en vano lo llevo respirando más de veinte años por estas mismas fechas, que son los que llevo viniendo a este extenso, sobrio y duro paisaje que envuelve a Gallocanta.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Desde Valencia vengo pensando en grullas. Lo llevo haciendo desde días atrás. Esta tarde, con el crepúsculo de fuego asistiré una vez más a la emotiva y grandiosa entrada de las grandes zancudas del norte sobre la laguna de Gallocanta.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Crepita la escarcha bajo mis suelas cuando llego al pueblo en busca de ese café amable y caliente para la resurrección, de ese dulce del terreno o del vaso de tibio tinto acompañado de las exquisitas carnes del lugar. Pueblos abiertos y amigos del viajero, pues la gente del frío no es fría, sino cálida y noble, solidaria con el que viene “de fuera”, de esa cruda intemperie que reina apenas unos metros más allá de sus estufas y chimeneas. 
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Con el crepúsculo vuelven las hordas. Espero paciente la entrada de las doncellas de gris, más emotiva y grandiosa incluso que su salida con el alba, algo más espaciada y discreta. Sobre el  ascua del cielo resoplan lejanas trompetas de nuevo, y crece nuestra emoción trasladada a ese principio de nuestros tiempos cuando el Hombre y la criatura salvaje se entendían y respetaban; un rosario de damas emplumadas llena el aire frío y limpio dibujando escuadras milenarias, disipándose y confundiéndose entre un estallido de miles de estrellas que brotan en la noche dando lugar a un firmamento de cuento. 
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Sus voces se apagan poco después, acomodadas para el sueño sobre las aguas de siempre hasta la mañana próxima.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           No suelo faltar a la cita con el frío más intenso del año, con su prístina laguna y con los llanos que muerde el cierzo y talla el Jiloca. A ustedes, lectores, les sugeriría dejarse perder y llevar por el embrujo de un acontecimiento único y natural repetido dos veces al día durante tres meses largos al año, y a Gallocanta, por pedir le pediría que no dejara jamás con sus encantos, de atraer cada año a las damas grises del norte, como lo viene haciendo desde tiempos inmemoriales. 
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           El llano es tiniebla. Las luces de los tractores que se recogen tras la jornada serpentean por los caminos hacia los pueblos. Gallocanta, Berrueco, Las Cuerlas y Bello encienden el páramo. Hace frío, mucho frío. ¿Un café?
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Wed, 06 Sep 2023 07:43:55 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/de-grullas-por-gallocanta</guid>
      <g-custom:tags type="string">#gallocanta,verde teruel,grullas,,#seo,#ornitologia,gallocanta,#grullas</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/GRULLA+COM%C3%9AN+%2862%29.JPG">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/GRULLA+COM%C3%9AN+%2862%29.JPG">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>La vida en un roquedo turolense</title>
      <link>https://www.editorialw.es/la-vida-en-un-roquedo-turolense</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         La vida en un roquedo turolense
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Collalba+negra+6.JPG"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Al amanecer, los primeros rayos de luz penetran en la cárcava. En su interior, tras una heladora noche invernal, en la que se alcanzaron hasta once grados bajo cero en el altiplano turolense, unos brillantes ojos negros se despiertan. Comienza un nuevo día.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Nuestra protagonista se sacude la escarcha, despliega las alas, extensión seguida de flexión, los glóbulos rojos nucleados de su sangre transportan el oxígeno a todos y cada uno de los músculos. Acto seguido, revisa los cañones y raquis de sus plumas de color negro azabache con ayuda de un pico algo singular, pues a consecuencia de una pobre primavera durante la juventud su mandíbula inferior luce cierto desvío a la izquierda, dándole el aspecto de zurda.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          A los pocos minutos de este ritual se dispone a salir de la guarida. En su mapa mental guarda todas y cada una de las oquedades del roquedo calizo en el que vive, como si de grandes rascacielos se trataran. Nuestra amiga no está sola, tiene dos vecinas de cárcava de un color negro mate que le acompañan en el paso de este duro invierno. Juntas se disponen a visitar uno de los mejores lugares para encontrar insectos a primeras horas de la mañana, las grandes grietas de un soleado cabezo conocido como “el carnicero” por su aspecto de muela canina. Allí se encuentra gran cantidad de comida en forma de arañas que siguen activas, a pesar del frio, gracias a las galerías subterráneas que ofrece el karst.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Antes de llegar al mismo, las tres observan unos reflejos azulados moviéndose alrededor de las grietas. Se trata de un ave de colores metálicos, el Roquero solitario, un madrugador adelantado que parece indicar que el desayuno está en la mesa. La Zurda y sus dos compañeras tras estar unos minutos ingiriendo calorías, coinciden con otra especie, ésta mucho más mimética que la anterior pero no menos austera, ya que luce una cresta de lo más vistosa. Se trata de una Cogujada montesina, acompañada de su fiel pareja, a la cual conoce prácticamente de toda la vida. Juntas escudriñan el suelo en busca de insectos y granos. De repente, tras unos “tsip, tic-tic-tic”, aparece un macho de Colirrojo tizón, un nuevo vecino en el roquedo, que llegó del lejano norte con los primeros fríos. Su técnica de caza es novedosa ya que se posa en perchas y se abalanza sobre las presas… quizás sea el momento de que la Zurda y sus compañeras aprendan nuevas destrezas.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          De repente, entre tanta actividad, un silencio tenso. Muchas de las aves desaparecen. Por encima pasa una bandada de pájaros enmascarados chillando procedentes de un campo cercano. Son Escribanos montesinos en plena huida. La Zurda mira hacia el soleado cielo, vislumbra una silueta en forma de aspa trazando círculos cada vez más cerrados sobre ella y sus compañeras. En ese mismo momento percibe unos ojos amarillos con ceja blanca que se clavan en lo más profundo de su instinto. No recuerda haber visto otros tan amenazantes. Sabe que es hora de marchar, aquella es una rapaz pequeña pero letal, capaz de abatir cualquier presa. Tras una persecución explosiva en horizontal, el grupo de las tres amigas se separa. La Zurda consigue esconderse en una ínfima grieta desde la que observa una sombra doble pasar. El Gavilán norteño, recién llegado de Europa central, ha dado caza a una de sus compañeras, precisamente a la más joven e inexperta y ahora, la rapaz exhausta puede recuperarse de su agotador viaje.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Tras la accidentada mañana, las dos supervivientes se reúne en una zona cercana al nido de la pasada temporada, un abrigo del roquedal con aspecto barroco. La Zurda comienza a transportar piedras al nido en un alarde de vigorosidad, quizás para impresionar a la pareja. El sol de febrero pronto llega a su fin. Como la mayoría de los vecinos emplumados saben que es hora de resguardarse. Solo se oye el ulular en celo del Búho real.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Los días se irán haciendo poco a poco más largos y la Zurda comenzará a enriquecer también su comportamiento. Ahora juega a perseguir a su pareja, con una vertiginosa danza al borde del precipicio, con  vuelos arriba y abajo, desplegando al caer su cola blanca con la característica T negra invertida.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Y hasta aquí la pequeña historia de un macho de Collalba negra (Oenanthe leucura) con el pico deformado, tratando de conquistar a una hembra para traer al mundo a sus singulares polluelos. Una especie muy escasa que tan solo se da en el noroeste africano y en la vertiente mediterránea y que, afortunadamente, encontramos también en los roquedos turolenses.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Wed, 06 Sep 2023 07:18:39 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/la-vida-en-un-roquedo-turolense</guid>
      <g-custom:tags type="string">verde teruel,#seo,#ornitologia</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Cogujada+montesina.JPG">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Cogujada+montesina.JPG">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Vivencias y ausencias de los corresponsales internacionales de la Guerra Civil en Teruel</title>
      <link>https://www.editorialw.es/vivencias-y-ausencias-de-los-corresponsales-internacionales-de-la-guerra-civil-en-teruel</link>
      <description>Ernest Hemingway, Ilya Ehrenburg, Kati Horna, Walter Reuter, Henry Buckley, Capa, Herbert Matthews</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Vivencias y ausencias de los corresponsales internacionales de la Guerra Civil en Teruel
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Sentado en un banco delante del Seminario de Teruel transcribo al ordenador las notas que he tomado a mano, minutos antes, desde una ventana del edificio que actualmente ocupa el lugar donde estaba el Palacio del Gobierno Civil, destruido durante la Guerra Civil. Anoto las sensaciones que me despierta, ocho decenios después, la misma perspectiva que tuvo Robert Capa tras ser testigo del asalto republicano a los reductos franquistas que defendían el edificio, desde el que logró una de las históricas imágenes que le auparían a la fama. Con la vista fija en el viaducto, ahora lugar de paso de gente ensimismada en su rutina, volví a mi convicción de que la grandeza y la épica de la Batalla de Teruel no se miden sólo por su carácter decisivo en la contienda, sino también por la expectación que despertó en el resto del mundo aquellos días, plasmada en miles de fotografías y crónicas en periódicos internacionales. Aquella foto de Capa, con los milicianos republicanos vigilando el viaducto y la nevada tierra al otro lado, es una de las grandes fotografías del reporterismo de guerra, y Teruel es su protagonista.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En mis pensamientos caigo en la cuenta de que junto a Capa se hallaba Herbert Matthews, corresponsal de The New York Times, con quien vivió un viaje dantesco de tres días de Barcelona a Teruel, librando su propia batalla contra la muerte durante la copiosa nevada que padecieron en el camino, y lo hicieron para informar a la humanidad del sufrimiento de España. Sus fotos y crónicas dieron la vuelta al mundo, al igual que las de sus compañeros Kati Horna, Walter Reuter, Henry Buckley, Ilya Ehrenburg y Ernest Hemingway, escritor ya famoso cuando entró, en diciembre de 1937, junto a las tropas del coronel Hernández Saravia por el humilde barrio de San Julián, uno de los puntos por los que se acometió la ofensiva republicana. En otra de sus fotos célebres Capa había retratado a Hemingway poco antes, con el Mansueto de fondo, mientras el escritor explicaba a un joven soldado cómo debía desbloquear su fusil.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Es fácil imaginar cómo lo pasaron, pero también es verdad que llevaban España en el alma y que, como dice el escritor Ramón Buckley, hijo de Henry, para ellos Teruel fue uno de los episodios emocionalmente más importantes que vivieron en nuestro país, hasta el punto de afirmar que les deparó algunos de los momentos más felices de su vida. Algo de cierto debe haber, porque no hace mucho una compañera de profesión y yo reconocimos mutuamente sentir cierta envidia por aquellos corresponsales. Ninguno deseamos vivir guerra alguna, pero como periodistas admiramos lo que fueron capaces de hacer en una época en la que informar, con medios mucho más precarios que los actuales y en mitad de una guerra, suponía un acto de heroicidad.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Abandono toda envidia para sentirme un privilegiado al comprender que está a mi alcance, y al de todo el que visite esta tierra, conocer la historia al tiempo que disfruto de los paisajes turolenses. Seguir las huellas de los corresponsales en la Batalla de Teruel es un ejercicio de historia. Entre diciembre de 1937 y febrero de 1938, mientras el General Invierno imponía su ley en el cerco de Teruel, los sucesos se agolparon en el curso de la Guerra Civil Española, y gracias a lo que escribieron sabemos muchas cosas que, de otro modo, sólo habríamos conocido mediante el dudoso testimonio de los actores de la contienda.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Mientras la mole del Seminario oculta los últimos rayos solares de un día otoñal mi memoria también evoca a aquellos reporteros que no lograron sobrevivir: Richard Sheepshanks, Edward Neil y Bradish Johnson, fallecidos tras la caída de un obús republicano en Caudé durante el rocambolesco suceso en el que logró salvarse su colega Kim Philby, de quien desconocían (aunque pudiesen sospecharlo) que realmente era un espía soviético. Así pues, en Teruel perdieron la vida tres de los cinco corresponsales internacionales muertos en la Guerra Civil. Antes que ellos habían fallecido Louis Delaprée y Gerda Taro, pareja sentimental de Robert Capa, arrollada por un tanque en la Batalla de Brunete en verano de 1937. Es para ella mi último pensamiento al transcribir estas notas, pero no es la primera vez que me sucede: a menudo me pregunto cómo habrían sido sus fotografías de haber estado en Teruel. Tal vez hoy tuviéramos con su firma alguna de las mejores fotografías de la Batalla de Teruel, pero la gran valentía que profesaba le costó la vida y nos robó a una de las mejores fotoperiodistas de la historia. Quizá ella habría tenido el arrojo necesario para internarse en el Teruel sepultado por la gran nevada de la nochevieja de 1937 e inmortalizar las horas perdidas en el tiempo que rodearon el fallido intento de las tropas de Franco para recuperar la plaza. O los convulsos momentos de la rendición del jefe militar de la plaza, Domingo Rey d’Harcourt, entre el 7 y el 8 de enero de 1938. Taro fue la gran ausente en Teruel y, pese al grandioso legado gráfico y literario que tenemos sobre ella, me falta su mirada fotográfica para una de las batallas decisivas en la historia de Europa.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Wed, 06 Sep 2023 07:01:27 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/vivencias-y-ausencias-de-los-corresponsales-internacionales-de-la-guerra-civil-en-teruel</guid>
      <g-custom:tags type="string">#batalladeteruel,ernest heminway,#guerracivil,periodistas internacionales,#henrybuckley,#ernesthemingway,vicente aupi,#vicenteaupi,henry buckley,batalla de teruel</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/2.-Matt-Hem+Teruel.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/2.-Matt-Hem+Teruel.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Trincheras de Sarrión, un viaje al pasado</title>
      <link>https://www.editorialw.es/trincheras-de-sarrion-un-viaje-al-pasado</link>
      <description>Trincheras de Sarrión, un viaje al pasado. Verde Teruel. 50 experiencias.
Desde hace ya mucho tiempo, Sarrión está ligada a la tragedia de la guerra civil, en su centro de interpretación podéis ver algo de este momento trágico que le toco vivir a esta población, así como u n audio visual que nos habla de las trincheras del barranco de la Hoz.</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Trincheras de Sarrión, un viaje al pasado
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Desde hace ya mucho tiempo, Sarrión está ligada a la tragedia de la guerra civil, en su centro de interpretación podéis ver algo de este momento trágico que le toco vivir a esta población, así como u n audio visual que nos habla de las trincheras del barranco de la Hoz.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Sarrión se tomó palmo a palmo y se defendió de la misma manera, por lo que esta lleno de vestigios de la contienda. Pero si hay uno que destaca de todos, son las trincheras del barranco de la Hoz, desde el mismo pueblo unos carteles nos indican el lugar exacto donde se encuentran. En mi último libro hablo históricamente de este lugar, pero no de las sensaciones que tuve al encontrarme con esta parte de la historia.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Cuando las visitéis, quizás algunos veáis solo zanjas y parapetos, yo que he leído bastantes documentos de lo acontecido en este lugar, desde que  se inicia la fortificación del 23 de junio de 1938, hasta el final de la guerra, que es cuando quedan abandonadas, me llena de sensaciones contrapuestas, por un lado el vestigio arqueológico del lugar y por el otro, el sufrimiento de todos los que de uno y otro bando tuvieron que mantener esas posiciones, con todas las inclemencias extremas del tiempo, así como las diferentes escaramuzas, de intentos de ganar terreno una y otra vez al enemigo, soportar bombardeos de la aviación y de la artillería, si miráis bien a un se encuentran casquillos de bala, que su disparo  seguro que segaron vidas, algún resto de huesos humanos de enterramientos precipitados, que la tierra a devuelto a la superficie, latas que dan muestras de los tipo de alimentos que tomaban los allí apostados, se destejaron masías, para hacer cubiertas para protegerse de las inclemencias del tiempo en las posiciones, hiciese frio o calor se mantenía el puesto, expuestos a asomar la cabeza y ser muerto por el enemigo. Yo las he recorrido tanto por las crestas del barranco como por su base, que también hay algunas, mi sensación es terrible, pues imaginaba los momentos vividos por aquellos seres ordenados por sus mandos.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En mis primeros descubrimientos de documentación que habla de todo esto, se me lleno el corazón de angustia pues solo veía una y otra vez muertos sin sentido, en una lucha entre hermanos, donde estoy seguro que muchos no tenían claro que hacían allí, viendo morir a compañeros, me daba la sensación estar con ellos en esos momentos, sufriendo y sin entender aquella situación. Durante mucho tiempo viví esa sensación, cada vez que pisaba estos lugares, pero mi deseo de saber y de rinconearlos era superior, cada trinchera me daba una nueva sensación, según estuviese construida, los refugios sólidos, daban tranquilidad, pues parece que en ellos se encuentra uno a salvo de toda esa barbarie, aunque fuese por un solo momentos y los más expuestos me llenaban de zozobra, ojala no tengamos que volver a abrir la tierra para escondernos de nosotros mismos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Cuando visitéis estas trincheras hacerlo con respeto, no ver solo un lugar arqueológico, intentar poneros en situación, seguro que cuando volváis de ellas, pensareis en el desastre que supone una guerra entre hermanos y lo que sufrieron nuestros abuelos y padres.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El centro de interpretación de la guerra civil de Sarrión, a su entrada lo preside un pensamiento mío, fruto de la reflexión de todas las sensaciones vividas que dice así.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;b&gt;&#xD;
    
          Todos los que vivimos ahora y no fuimos actores de aquella tragedia, jamás, aunque lo intentemos, llegaremos a entender en toda su magnitud, el sufrimiento de nuestros seres queridos en aquel momento, por eso no hay que pasar las páginas de la historia. Pero no hay que aferrarse al pasado, por muy cruel que fuese para los nuestros. Que el pasado no sea una carga, sino experiencia para construir el futuro.
         &#xD;
  &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Sat, 06 May 2023 11:05:20 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/trincheras-de-sarrion-un-viaje-al-pasado</guid>
      <g-custom:tags type="string">siente teruel,sarrion,#verdeteruel,comarca gudar javalambre,diputacion provincial de teruel,aragón,guerra civil,provincia de teruel,teruel verde,teruel,batalla de teruel</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/verde_teruel_verdeTeruel_nido+de+ametralladoras+bco.+Hoz-+bis-1.JPG">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/verde_teruel_verdeTeruel_nido+de+ametralladoras+bco.+Hoz-+bis-1.JPG">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El Ojo la fuentes, verdadero mindfulness turolense</title>
      <link>https://www.editorialw.es/el-ojo-la-fuentes-verdadero-mindfulness-turolense</link>
      <description>Río Pitarque. El Ojo la Fuente,
verdadero mindfulness turolense</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         El Ojo la Fuente,
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         verdadero mindfulness turolense
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  
         ¿Quién no conoce el nacimiento del río Pitarque? para las personas como yo, quizás demasiada gente. El nacimiento de río Pitarque o “el Ojo la Fuente”, es un paseo de 4 km ida y otros tantos de vuelta que te reconcilia con la naturaleza.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Puede hacerse como un paseo deportivo, fotográfico o familiar, con niños que disfrutan del camino y del agua que nos acompaña con su alegre murmullo durante casi todo el trayecto. Resulta ser una de las excursiones preferidas en Aragón.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          No obstante recomiendo hacer un paseo tranquilo y solitario para reconciliarnos con la naturaleza en un territorio aparentemente ignoto. La primavera es una época bondadosa pues nos regala el restallido de su vegetación que gracias a la humedad del terreno posee un variado bosque de ribera, además en sus laderas podemos encontrar quejigos, guillomos y cuando se estrecha el cañón, serbales, avellanos, arces silvestres, latoneros,… el omnipresente pinar justo cuando el valle se empieza a estrechar y adquiere verticalidad.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Si levantamos la cabeza hacia las paredes del cañón veremos buitres “aparcados” que nos contemplan desde su roquedo, y a veces sobrevolándonos aprovechando las térmicas. La nutria y la cabra montesa también merodean por los alrededores.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Quizás el otoño pueda resultar más melancólico pero la paleta de colores que dibuja el lienzo del valle del Pitarque es excepcional, los verdes, ocres, amarillos, rojos, en sus variadas tonalidades y el intenso cielo azul junto con el sonido acuático provocan un estado anímico de relajación, más íntima cuanto menos público hay.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En la Era de la Modernidad somos homos sendentarios de costumbres nómadas, estamos al tanto de muchas noticias (demasiadas) en su mayoría vacuas, vacías como el terreno que pisamos en nuestro itinerario. Los primitivos que habitaban estos territorios, al igual que Adán el primer humano (que viene del hebreo y significa tierra), basaban su economía en los frutos de la madre tierra y la lluvia. Al final todos seremos polvo, pero no sin antes habernos modelado. En nuestros pasos podremos recordar quienes somos o fuimos.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Un paseo tranquilo, observando, escuchando, recordando. A pesar de ser un camino natural, la antropización presenta alguna manifestación como la ermita de la virgen de la Peña o la central hidroeléctrica (en desuso). Pero son un espejismo de lo que fue y ya no es… el tiempo, el agua, el viento, todo lo modela, solo nosotros con nuestro caminar vamos desempolvando los esquivos recuerdos de nuestra mente.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Realizamos un viaje interior a través del paisaje travertino que el agua dibuja en las rocas porosas, en clara simbiosis con el líquido elemento y la vegetación, transformando el paisaje y rememorando el origen de la vida. La chimenea o surgencia kárstica es excepcional sobre todo cuando lleva agua.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Regresamos a la localidad de Pitarque desandando nuestros pasos, ya vemos el pueblo en la distancia y tomamos consciencia a través de los bancales megalíticos que manos de otro tiempo compusieron de forma ordenada y que como sinapsis envejecidas se van derramando de forma irresoluta. Llegamos a la huerta, árboles frutales, cerezos, manzanos, higueras… el agua canalizada circula por todos lados, hay vida. Subimos por la cuesta de la herrería y nada más culminarla echamos la vista atrás despertando de un sueño, quedando la foto fija de esos recuerdos encapsulados, que solo en este trayecto de ida y vuelta hemos podido entender. Ya estamos en la plaza de la Fuente y el cuerpo pide un buen trago de agua fresca.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Este capricho de la naturaleza fue declarado Monumento Natural en 2009 por el Gobierno de Aragón, también es LIC (lugar de interés comunitario) y ZEPA (zona especial de protección de aves).
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Sat, 06 May 2023 10:37:31 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/el-ojo-la-fuentes-verdadero-mindfulness-turolense</guid>
      <g-custom:tags type="string">siente teruel,#verdeteruel,verde teruel,diputacion provincial de teruel,aragón,provincia de teruel,teruel,maestrazgo,nacimineto del rio pitarque</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/pitarque_maestrazgo_verde_teruel_revista_verde_teruel.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/pitarque_maestrazgo_verde_teruel_revista_verde_teruel.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Minas de Sierra Menera</title>
      <link>https://www.editorialw.es/minas-de-sierra-menera</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Minas de Sierra Menera
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  
         A veces, la cartografía miente. Si observamos el mapa topográfico de las minas de Sierra Menera, frontera natural entre las provincias de Teruel y Guadalajara, comprobamos que no recogen las profundas transformaciones del terreno provocadas por la minería a cielo abierto desarrollada durante largos años. Pico del Lobo, cerrillo Mediano, collado de los Asnos, mojón Alto… todos los accidentes geográficos de este coto minero siguen figurando en el plano con sus curvas de nivel intactas.
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Suaves pendientes de monte bajo hacia Setiles en el lado de Castilla y hacia Ojos Negros en la vertiente aragonesa.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Por el contrario, la ortoimagen que nos envía el Landsat 5 desde más allá de la ionosfera es pura poesía: una sinfonía de vivos colores anaranjados destaca entre la masa verde de los montes de Sierra Menera, revelando la magnitud de la acción extractora. Todo un poema cromático a base de bocados al terreno fotografiados desde 705 kilómetros de altura.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Si un antiguo minero quisiera mostrar a sus nietos cómo eran aquellos agujeros en los que se dejó la piel, en medio del hielo y el hierro, podría echar mano de esta imagen espacial tomada el mismo año que la compañía minera abandonó estos cerros: la foto de final de curso de 1987. Entre los ocres, naranjas y rojos del filtro laplaciano tal vez adivine la situación de las cintas transportadoras, del ramal de la vía férrea hacia Montiel o de los talleres de mantenimiento de los vehículos pesados.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Hoy, 32 años después de aquella foto, el Landsat 5 miente como lo hace el cartógrafo porque la mayoría de esos elementos han desaparecido.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           La naturaleza y la acción antrópica han continuado su implacable trabajo de erosión, borrando los signos de la actividad minera. Las lluvias, desdibujando el perfil escalonado de las grandes simas, el hombre desmantelando estructuras, vías y edificios.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           El paseante que se aventure por esta cicatriz abierta al frío y al olvido en las laderas de Sierra Menera podrá experimentar todas las sensaciones posibles de las categorías del paisaje. Desde el vértigo de las paredes de los acantilados de Normandía, hasta la sublime inmensidad del desierto del Sahara; desde la ordenada geometría de los zigurats de Mesopotamia hasta las enigmáticas composiciones de los karst de Capadocia. 
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Si el pintor Caspar David Friedrich hubiera conocido los inhóspitos rincones de Sierra Menera, es probable que hubiera trasladado su caballete desde la costa del mar Báltico hasta este encrespado mar de mineral descarnado. En lugar de los acantilados de la isla de Rügen, los cortes a plomo de los frentes de cantera; sustituyendo a los faros de Kap Arkona, las torres de celosías metálicas; compitiendo con las marejadas y los naufragios frente al Nordkap, las voladuras de rocas y los aludes de mineral. Desolación, vacío, silencio… un dramático paisaje hecho a la medida de los espíritus solitarios.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Sierra Menera, frente al tópico de “un paisaje lunar” quedó convertida en un paisaje del hombre. Trágico, violento, pero deslumbrante por la rotunda plasticidad de las formas y los colores de la tierra abierta en canal a nuestra mirada. Profundas simas escalonadas, desmontes y terraplenes nos muestran todos los tonos posibles de las entrañas de la Tierra: ocres, pardos, rojizos… una amplia paleta cromática desde el intenso azabache de las pizarras bituminosas hasta las níveas formaciones de los cristales de cuarzo.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Las minas de Sierra Menera se muestran ante nosotros como un territorio conquistado por la derrota. Por la tragedia del despojamiento. Miseria, desolación, tierra quemada, arrasada, desdeñada, maldita, ignorada, escondida, silenciada, mancillada y, a pesar de ello, o quizás gracias a todo ello, tan bella.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           La conmoción de la soledad del paisaje nos invita a un recorrido errante en búsqueda de señales, guiños o pistas del lenguaje del lugar que emerge de sus rincones, de sus ruinas, de la convulsión volcánica de sus formas. La misión es caminar, dejando que el polvo del mineral y de la historia se pegue a nuestros pies.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Sat, 06 May 2023 10:04:03 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/minas-de-sierra-menera</guid>
      <g-custom:tags type="string">calamocha,ojos negros,cicloturismo,aragón,teruel verde,teruel,revista verde teruel,sierra menera,diego arribas,minas,verde teruel,comarca gudar javalambre,comarca del jiloca,via verde</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/minas_ojos+negros_verde_Teruel.JPG">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/minas_ojos+negros_verde_Teruel.JPG">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Barranquismo en el río Ebrón. Tormón</title>
      <link>https://www.editorialw.es/barranquismo-en-el-rio-ebron-tormon</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Barranquismo por el río Ebrón. Tormón
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/ebron-2e83e2e3.JPG"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  
         Para todos aquell@s que les guste mojarse, como se suele decir hasta el ombligo, les recomiendo esta experiencia, ya que no es nada peligrosa y que se puede hacer incluso con niños. La particularidad de esta ruta es que discurre dentro del río entre paredes de piedra. El lugar de partida es desde el pueblo de Tormón. Vamos a ir por los estrechos del río Ebrón.
          &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Lo primero que me llamó la atención fue la llegada al pueblo, de repente, la carretera se lanza hacia abajo entre curvas de serpiente para buscarlo. Y es antes de comenzar la bajada, sin previo aviso, nos topamos con el pueblo a nuestros pies, a vista de pájaro. Es la primera sorpresa que recibimos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Tormón es un pueblecito pequeño que tiene un gran encanto por toda la naturaleza que le rodea. Por ejemplo, está la cascada de Calicanto donde da comienzo la ruta de los estrechos.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Como si se tratara de la selva del Amazonas, encontramos un paso para empezar la ruta. La aproximación al río la hacemos pasando por un molino, ya en ruinas. El verde que nos rodea y los chopos a los lados del río cubriendo todo el sendero en su primer tramo, hace que nos sintamos unos verdaderos exploradores.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Nada más iniciar nuestra aventura, nos tenemos que ir metiendo al río, ¡Uf que fría está el agua!, es la frase que la pronunciamos al unísono, y eso que solo nos llega de momento a los tobillos, pero como he dicho antes, nos sentimos exploradores. Poco a poco la maleza hace acto de presencia y en pocos metros nos tenemos que meter dentro del río, sí o sí; no hay escapatoria.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Nosotros fuimos con nuestros hijos, y fue un entretenimiento constante. Mientras íbamos pendientes de ellos para que pisaran en los sitios correctos, ellos se recreaban en todas las pequeñas cascadas que se formaban. Ya el nivel del agua, en algunos tramos, se acerca a la rodilla, eso en nuestro caso, en los chicos un poco más arriba. Es conveniente llevar un palo para saber donde se pisa y saber la profundidad, aunque no hay pozas más arriba del ombligo, eso no quiere decir que no haya que ir con cuidado.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Poco a poco y casi sin darnos cuenta, entramos en el lugar mágico que nos regala este entorno. De repente el río se abre paso entre unas paredes de piedra, que casi se pueden tocar extendiendo los brazos. La vista la alzamos para ver hasta donde llegan, y casi es mejor no mirar, porque todavía se siente más el abismo, no hacia abajo sino hacia arriba, ya que no hay manera de escapar. Tal vez para los que sientan claustrofobia, nos es el lugar indicado.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Por el paso en esta zona, el agua ya nos ha llegado al ombligo, y el tramo por donde vamos por encima de la rodilla. El agua está fría, a pesar de ser el mes de Julio que es cuando lo hicimos y que es la fecha más recomendable por el calor que hace, además de empezar sobre las tres de la tarde, en la hora más calurosa del día. Eso si, estar pendiente que los días de antes y ese día no den tormentas.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          A medida que vamos avanzando las paredes se cierran un poco más, esto hace que el agua corra más deprisa. La luz entra menos, el calor que hemos pasado antes nada más comenzar, brilla por su ausencia. Solo el griterío de los niños y el nuestro propio invade un lugar que solo tiene cabida para el agua. Parece que llevamos todo el día dentro del río, pero avanzar por dentro de su caudal, sorteando las piedras, observando donde ponemos la pisada para que el agua nos moje como mucho hasta las rodillas, hace que la marcha sea lenta, de todas formas se trata de pasarlo bien y dan fe de ello mis hijos y nosotros.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Poco a poco las paredes van abriéndose dejando paso a los rayos de sol y a la vegetación, parecía que no iba a terminar, nos encontrábamos como un hámster dentro de un laberinto, encerrados. Ya las aguas iban más mansas, cuando pasamos por debajo de un arco de piedra, otra de las maravillas de esta excursión. Llegamos a un punto donde tuvimos que saltar a una poza, para ya salir por una senda que sale a nuestra derecha subiendo la escarposa montaña, pero que solo fueron unos metros. Salimos a una pista para continuar hasta el pueblo, concluyendo así la ruta.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Mon, 17 Apr 2023 07:55:18 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/barranquismo-en-el-rio-ebron-tormon</guid>
      <g-custom:tags type="string">#albarracín,barraquismo,#verdeteruel,barranquismo en tormón,verde teruel,nacimiento-del-tajo-y-trashumancia-por-la-sierra-de-albarracin,Tormón,barranquismo en teruel,rio ebron</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/ebron.JPG">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/ebron-2e83e2e3.JPG">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El discreto encanto del pueblo de don Luis</title>
      <link>https://www.editorialw.es/el-discreto-encanto-del-pueblo-de-don-luis</link>
      <description>El cineasta Luis Buñuel y Calanda</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         El discreto encanto del pueblo de don Luis
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/BUN-UEL.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Hollywood, 1972. Nueve de los más grandes directores de la meca del cine: George Cukor, John Ford, Alfred Hitchcock, Rouben Mamoulian, William Wyler, George Stevens, Billy Wilder, Robert Wise y Robert Mulligan se reúnen  para rendir homenaje al que ellos consideraban un genio, el calandino Luis Buñuel.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Por suerte para nosotros  Don Luis,  no solo es uno de los mejores y más influyentes directores de cine del mundo, sino que, además,  en su personal obra están presentes símbolos, inspiraciones y tradiciones aragonesas que lo convierten en un icono cultural y una seña de identidad de nuestra  tierra.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Así que proponemos  realizar un recorrido por los lugares y sonidos que excitaron la imaginación e  inspiraron la cinematografía de este bajoaragonés universal. 
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Hasta Calanda, su pueblo,  se  llega por carreteras que invitan a la conducción tranquila,  a disfrutar  de cada kilómetro acompañados por un paisaje plagado de melocotoneros, olivos y almendros que llenan de colores el campo. Nada más entrar nos da la bienvenida un monumental graffiti protagonizado, como no, por el genial director y una cámara de cine. Este graffiti forma parte de una serie de elementos artísticos que la Comarca del Bajo Aragón ha instalado en diferentes puntos de su territorio  para realzar sus  recursos turísticos  más característicos, os invitamos a descubrirlos ¡son sorprendentes!
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Para iniciar el recorrido, en primer lugar sugerimos  tomar un café en la plaza de España, escenario mágico  que todos los “Viernes Santo” reune a cientos de calandinos y calandinas  cargados con tambores y bombos para Romper la Hora,  todos juntos, al mismo tiempo, en un solo toque,   el mismo que impregnó su cinematografía  y que, como dejó escrito  el director en sus memorias “Ignoro qué es lo que provoca esta emoción, comparable a la que a veces nace de la música. Sin duda se debe a las pulsaciones de un ritmo secreto que nos llega del exterior, produciéndonos un estremecimiento físico”. El año pasado, La UNESCO declaró  el toque de los  tambores y bombos del Bajo Aragón como  Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En esa plaza, frente a la iglesia, se encuentra la casa familiar de la familia Buñuel, construida a principios del siglo XX por su padre, un acaudalado indiano que quería una auténtica mansión al gusto de la época. En palabras del director “Estaba amueblada y decorada al gusto de la época, aquel “mal gusto” que ahora reivindica la historia del arte”, En la actualidad la casa pertenece a un apasionado de la figura del director que le ha devuelto el esplendor.  Es fácil imaginar al pequeño Luis asomado a una de sus  ventanas.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Muy cerca, encontramos otro  de los lugares inspiradores del director,  el templo del Pilar o más concretamente su casa anexa, lugar en el que ocurrió el que se conoce como Milagro de Calanda por el que al bueno de Miguel Pellicer le volvió a crecer la pierna que le había sido amputada por un carro. Casualmente, en Tristana,  una de las películas más aclamadas  de Buñuel,  su protagonista, Catherine Deneuve, tiene una pierna ortopédica. En Ensayo de un crimen es un maniquí el que pierde una pierna camino del crematorio…Buñuel.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Otro lugar fuente de   inspiración  de su inagotable imaginación y en el que, además,  reposan parte de las  cenizas del genial director es el Monte Tolocha. Es muy recomendable su visita para los más andarines, perfectamente señalizado y con un magnífico mirador en su cumbre que se sitúa  en el mismo lugar en el que, un día de tormenta, Buñuel retó al mismísimo Dios diciendo “Si existes que me mate un rayo”, algo similar a lo que ocurre en una de las escenas de  “La vía láctea” cuando un mendigo, en una noche tormentosa se dirige al cielo gritando “Dios, si existes, demuéstralo”. 
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Finalizamos el recorrido por la Calanda que inspiró a Buñuel en el centro dedicado a su persona,  un lugar que recrea el universo surrealista del director: El CBC, el Centro Buñuel Calanda. Allí nos da la bienvenida un busto del director y una placeta de entrada que  rememora la  célebre escena del  ojo de Un perro andaluz. La visita a su interior es deliciosa y, como no podría ser de otra manera, finaliza  de una manera  completamente sorprendente, en una sala repleta de inodoros en la que es obligatorio sentarse para descubrir que, en realidad,  ocultan alguna de las obsesiones del director ( Insectos, cuchillas, relojes, ojos…). No podemos abandonar el centro sin pedir que nos muestren el  libro de firmas donde descubriremos la cantidad de personalidades del mundo del arte que, atraídos por la importancia del personaje, han pasado por el centro, desde la mismísima Yoko Ono pasando por  Carlos Saura, Imanol Arias, Fernando Trueba o Ana Belén por poner sólo algunos ejemplos.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Ah! Y no se marchen sin ver  la fotografía del homenaje que le hicieron en Hollywood.
          &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         PD: Este texto ha sido redactado usando la fuente Tristana, la  nueva tipografía que ha sido desarrollada en Aragón por alumnos y profesores aragoneses, con la colaboración de expertos de todo el mundo. Un conjunto de letras creadas bajo la denominación Tristana y que suponen un homenaje al genial director de cine aragonés Luis Buñuel.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Mon, 03 Apr 2023 08:23:35 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/el-discreto-encanto-del-pueblo-de-don-luis</guid>
      <g-custom:tags type="string">cineasta buñuel,buñuel,semana santa calanda,calanda,verde teruel,aragón,luis buñuel,teruel</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/BUN-UEL.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/BUN-UEL.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>EL DRAMA DE LA CRUZ</title>
      <link>https://www.editorialw.es/el-drama-de-la-cruz</link>
      <description>Drama de la Cruz. Semana Santa. Alcorisa</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         El Drama de la Cruz. Alcorisa
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/ENCUENTR-bce3b82e.JPG" alt="Drama de la Cruz Alcorisa" title="subida al calvario"/&gt;&#xD;
  &lt;span&gt;&#xD;
  &lt;/span&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Viernes Santo a primera hora de la tarde en Alcorisa; aún resuena el eco de los tambores que han cesado sus toques a las dos en punto, y de inmediato asistimos a la transformación de un pueblo y parte de sus vecinos que viajan a la Judea del Siglo I.  Colgamos la túnica morada y con mimo nos vestimos con la de los moradores de Jerusalem,  con el hábito, cíngulo, la toga y un manto para caracterizarnos. Salimos desde casa e iniciamos el camino que nos lleva al escenario del Drama de la Cruz,  palpando de ese modo el ambiente; las calles y plazas están a rebosar de gente; aparecen los miembros de la Guardia Romana y todos se vuelven a mirarlos. Se percibe el gusanillo porque va faltando menos para que de comienzo la representación; miramos a la explanada en la que se ubica el público y al cielo para asegurarnos de que no llueve; en el interior de la Sala Alcor 82 van creciendo los nervios al tiempo que se descuentan los minutos; fotos de grupo, últimas instrucciones y el Cristo que se coloca bien su túnica blanca escoltado por sus 12 apóstoles.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
              Luce expléndido el escenario natural, a los pies del Monte Calvario: el palacio de Pilatos, la Última Cena, el Huerto…Llaman en ese instante a escena; se escucha la voz introductoria de la narración, salimos todos a la calle y esperamos la señal. Comenzamos. Nos dividimos en tres grupos, y la comitiva inicia el camino hacia la primera de las escenas, la del “Sermón de la Montaña” .Empieza a hablar el Cristo. Una vez sentado sobre el prado verde, entorno la vista y veo ante mí a miles de personas agolpadas para ver esta representación única y genuina. Se suceden los actos: la entrada de Jesús en Jerusalen, mientras agitamos los ramos de olivo; vemos en la distancia la Última Cena; los más mayores nos marchamos poco después hacia el “Prendimiento” donde gritamos contra aquel que se hace llamar “Rey de los Judios” un “Farsante” y desde ahí una sucesión de momentos a cada cual más intenso; la música del Carmina Burana es el preludio para que de comienzo la flagelación, y desde nuestra privilegiada posición, asistimos a una sucesión de latigazos que tiñen con sangre la escena; habrá gritos a Pilatos, hasta que finalmente se lava las manos y hace firme la sentencia a la cruz. En ese instante se conmina al público a dirigirse al calvario para asistir al momento final. Y de nuevo la comitiva se forma; delante con sus maderos atravesados sobre los hombros el cristo y los ladrones escoltados por la guardia romana; de fondo el repique de un tambor de piel que resuena en todo el via crucis. En silencio seguimos sus pasos asistiendo a los encuentros con la Virgen y la Verónica, el Cirineo o las tres caídas de camino a la cima del monte.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
              Han pasado casi dos horas cuando llegamos al lugar en el que se representa la crucifixión; a nuestras espaldas  una multitud asiste en silencio al momento cumbre; se escuchan los alaridos mientras se procede a clavarles a sus maderos, y posteriormente son izados al emparrado de madera, conformando una puesta en escena espectacular que estremece a cada instante. Oimos los jadeos, los diálogos, las quejas, y asistimos al sobrecogedor encuentro de la virgen con su hijo crucificado, justo antes de que este grite al cielo “Padre en tus manos encomiento mi espíritu” y exale su último suspiro. La música se adueña del momento y lentamente los dos ladrones y el cristo son descolgados y llevados a la cercana ermita en medio de un atronador aplauso. El paso de la comitiva de Cristo, con este envuelto en un sudario blanco, es el colofón a una representación que no deja indiferente; es cautivadora y escapa a las grandilocuencias y los artificios de escena. Vivirla desde dentro es sentirla en lo más profundo, experiementar la sobrecogedora carga emocional de una historia universal.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
              Cuando todo ha concluído se da rienda suelta a la emoción contenida, con abrazos, felicitaciones y alguna que otra lágrima por el trabajo, por el resultado y porque somos una gran familia. Volveremos a descender del calvario, satisfechos por la respuesta del público, y con el deseo y la ilusión de regresar al año siguiente a vivir y sentir “El Drama de la Cruz”.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Wed, 08 Mar 2023 13:16:57 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/el-drama-de-la-cruz</guid>
      <g-custom:tags type="string">drama de la surz,#albarracín,#verdeteruel,aragón,alcorisa,#dramadelacruz</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/ENCUENTR.JPG">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/ENCUENTR.JPG">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Redescubriendo a los Picassos del pasado</title>
      <link>https://www.editorialw.es/redescubriendo-a-los-picassos-del-pasado</link>
      <description>El Arte Rupestre de Albarracín Patrimonio Mundial</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;font&gt;&#xD;
    
          El Arte Rupestre de Albarracín Patrimonio Mundial
         &#xD;
  &lt;/font&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a href="/"&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/pinturas+accesibilidad.jpg"/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Había caído en mis manos una cartilla didáctica del Parque Cultural de Albarracín en cuyo índice podía leerse “esperando que te guste la visita… ven, observa, disfruta, aprende y cuéntalo”. En dicha cartilla, además de hacer un recorrido por varios itinerarios didácticos de los cinco pueblos que componen el Parque, de su medio natural, de su patrimonio, de su paisaje, etc., se hacía un acercamiento a los distintos abrigos de arte rupestre que lo componen.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Animado por descubrir los Picassos del pasado decidí hacer una incursión por alguno de los senderos del Parque Cultural ya que, además del gran sendero que recorre el espacio de norte a sur pasando por los cinco municipios y permitiendo llegar a todos los núcleos donde hay arte rupestre, existen multitud de senderos que nos permiten acercarnos a los abrigos de cada uno de los pueblos.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La ruta elegida la iniciamos en Bezas. En el pueblo se pueden dejar los vehículos ya que hay un sendero que, desde el municipio y pasando por varios lugares de gran interés, nos acerca hasta los abrigos del “Barranco de Las Tajadas”.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En el inicio un gran cartel nos muestra la infografía del recorrido con su desnivel y fotos de las principales especies de flora y fauna del mismo. La primera parte transcurre por una zona antropizada de huertas y frutales. Una vez nos adentramos en el recorrido del Barranco, pasamos por un molino y desde ese momento, siguiendo el cauce de un pequeño riachuelo y tras realizar un bonito paseo entre piedras de rodeno y pinos, llegamos al primer abrigo, el “Arroyo de Bezas”.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Continuamos por un precioso sendero al lado del riachuelo. Cruzamos un puente de madera y en breve llegamos a un cruce perfectamente señalizado en el que nos desviaremos a la derecha. Tras un pequeño paseo se nos abre el barranco y siguiendo las balizas y flechas llegaremos a los tres abrigos de la zona de Bezas declarados Patrimonio Mundial; son “Huerto de las Tajadas”, “Paridera de las Tajadas” y “Contiguo a la Paridera de las Tajadas”. Igual que los anteriores, están vallados y delante del lienzo tenemos una mesa para interpretar lo que podemos ver. Antes de llegar a los abrigos nos llamará la atención unos ciervos de madera y unos metros más abajo, antes del cruce, grandes troncos de árboles plantados con figuras quemadas en su parte superior. Son obras de arte en la naturaleza que forman parte del Proyecto BEZART (proyecto de arte en la naturaleza).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Después de visitar los abrigos continuamos nuestro itinerario por un bonito recorrido entre grandes formaciones de Rodeno y llegamos a una zona que nos permite acercarnos al alto de la Peña del Hierro; para llegar hasta el mirador lo hacemos a través de un ascenso laberíntico entre formaciones de areniscas que, una vez arriba nos permiten comprobar que el pequeño ascenso ha merecido la pena. Las vistas son espectaculares y el silencio nos permite disfrutar de un lugar inigualable. Desandamos el camino de la Peña para seguir con nuestro itinerario hacia un nuevo abrigo. Para ello ascendemos por un cortafuegos en el que nos llamara la atención unas espectaculares formaciones geológicas conocidas como “anillos de liesegang”. Tras el descenso y, al final del mismo llegaremos a la casa forestal de Dornaque, donde podemos visitar el Centro de Interpretación del Rodeno o disfrutar en sus jardines de un apacible y fresco descanso. Para la vuelta al punto de partida la podemos hacer por el mismo sitio o utilizando el barranco de las Tajadas cuya visita también merece un recorrido.
          &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Thu, 24 Nov 2022 08:16:13 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/redescubriendo-a-los-picassos-del-pasado</guid>
      <g-custom:tags type="string">#albarracín,#verdeteruel,#museodejuguetes,nacimiento-del-tajo-y-trashumancia-por-la-sierra-de-albarracin,aragón,teruel</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/pinturas+rupestres.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/pinturas+rupestres.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Albarracín Aventura</title>
      <link>https://www.editorialw.es/albarracin-aventura</link>
      <description>Albarracín Aventura
Una divertida jornada en familia</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Albarracín Aventura
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Una divertida jornada en familia
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/verde+Teruel+aventura.JPG"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  
         Albarracín Aventura
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Una divertida jornada en familia
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Ya habíamos oído hablar de Albarracín Aventura, una empresa de turismo activo en la Sierra de Albarracín, en la localidad de Torres de Albarracín. Realizan diversas actividades al aire libre: 500 metros de tirolinas y más de 1.000 metros de recorridos de arborismo con puentes tibetanos, cuerdas de abordaje… y una tirolina gigante de 130 metros, además de tiro con arco y paintball.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Solo faltaba escoger un día con buen tiempo y tratar de disfrutar al máximo de la experiencia. Poseen unas instalaciones con cafetería, comedor y vestuarios bastante amplios que permiten tomar un café o tentempié en un momento dado. De tal forma que si viene algún acompañante que no quiere “arriesgar” mucho, también tiene su espacio para relajarse.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Nos juntamos con otros grupos de padres e hijos que venían a lo mismo que nosotros, a pasar un día en familia donde reírnos, demostrar nuestras habilidades manuales y psicomotrices más o menos oxidadas… y aleccionar a nuestros pequeños con el argumento de que la experiencia es un grado… ¡nada más lejos de la realidad! Nos superaron con creces.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En primer lugar y en el amplio porche de lo que es el edificio de servicios, dos monitores habían extendido el equipo que debíamos portar cada uno: arnés, mosquetones, casco, línea de vida,… Aunque parecía que toda esa cantidad de material iba a resultar muy pesada y voluminosa, lo cierto es que, una vez puesta te sentías como un explorador del nuevo mundo, dispuesto a las más salvajes aventuras (por supuesto los jóvenes eran los más aplicados, ya que atendían curiosamente a las instrucciones de los monitores).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Tras un breve trayecto desde el porche por una pista, nos dirigimos hacia la zona “baby” o de iniciación, donde todo el grupo adecuadamente equipado atendía in situ, las importantes instrucciones de uno de los monitores respecto a la seguridad y al desenvolvimiento típico en este tipo de actividad.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Una vez terminadas las indicaciones cada grupo, según edades, fue a circuitos diferentes según el grado de dificultad. Los más pequeños permanecieron en esa zona, donde no hay excesiva altura, ejercitándose en su nuevo medio, haciendo las delicias fotográficas de sus padres. El resto realizamos varios circuitos que estaban clasificados por colores, con diferentes grados de dificultad (todos los pudimos hacer).
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Quiero destacar la agradable sensación que produce el ejercicio en la naturaleza. La ubicación de Albarracín Aventura transcurre en un extenso pinar donde podemos respirar aire puro y desconectar de nuestro frenético ritmo de vida habitual. Además, al ser una actividad que realizamos en familia (también sería muy divertido con un grupo de amigos…), el entretenimiento es superior debido a esos pequeños piques o bromas que surgen cuando uno resbala, tropieza, remonta,… Es muy recomendable hacer unas fotos para tener el recuerdo de la jornada. También es cierto que, sino estamos muy acostumbrados, las agujetas del día siguiente están garantizadas, pero habrá merecido la pena.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Después de realizar los circuitos más exigentes, para terminar nos quedaban las tirolinas. Desde la colina próxima a los diferentes circuitos las tirolinas se disponen en una suerte de zig zaj, descendiendo hasta la base de la colina. En esta ocasión ya no es necesario realizar esfuerzos suplementarios… nos podemos relajar un poco y dejarnos llevar (eso sí, bien asegurados para no tener ningún disgusto). La sensación es placentera y nos sirve para ir soltando los músculos que han quedado un poco agarrotados al realizar los diferentes circuitos… Ya estamos terminando la jornada (unas 2 horas y media), solo nos queda lanzarnos por la tirolina más larga: 130 metros de adrenalina. Subimos por turno al gran pino que tiene una plataforma para poder lanzarnos y… ¡ya está!, con nuestras piernas y el freno de seguridad amortiguamos el final de carrera sobre una colchoneta. ¡Misión cumplida!
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         La cara de los participantes del grupo muestra la satisfacción por la experiencia vivida, surgen comentarios divertidos y muestras de relajación. Está demostrado que las personas cuando “nos movemos” retroalimentamos nuestro intelecto. El conjunto de emociones y sensaciones que hemos tenido a lo largo del día lo tendremos que repetir en un tiempo no muy lejano.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Wed, 26 Oct 2022 11:26:19 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/albarracin-aventura</guid>
      <g-custom:tags type="string">#albarracín,#verdeteruel,nacimiento-del-tajo-y-trashumancia-por-la-sierra-de-albarracin,teruel</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/verde+Teruel+aventura.JPG">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/verde+Teruel+aventura.JPG">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>La berrea: un espectáculo natural</title>
      <link>https://www.editorialw.es/la-berrea-un-espectaculo-natural</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         La berrea: un espectáculo natural
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/berrea+nacho+perruca.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Casi en el crepúsculo, ante el silencioso observador trasciende todo el bosque.  Retumba en sus oídos el entrechocar de cuernas y un enredo de bramidos de ásperas voces se cuela entre los árboles. Parece como si el otoño tuviera su propia manera de anunciarse y la paciencia del espectador se ve al fin recompensada por una sinfonía fabulosa que nace arropada por los riscos: es la berrea, un espectáculo natural impresionante que a mediados de cada mes de septiembre comienza en las serranías de Teruel.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Ocultos en cualquiera de los hermosos rincones de Los Montes Universales, zona de inestimable belleza, paz y naturaleza, escuchar la  berrea e incluso ver bajo la luz de la luna a los ciervos desafiantes —Cervus Elaphus— descendiendo desde la maleza hasta los claros del valle, constituye una experiencia que difícilmente olvidaremos: al bronco grito, largo y profundo al que le siguen otros sonidos más cortos de jadeo gutural, se une el silencio vibrante de la noche (una banda sonora de hojas agitadas por el viento, levísimos zumbidos de insomnes insectos, los susurros de un cárabo, el crujir de la rama bajo la pisada del jabalí…). El tañido cómplice de los cencerros de nuestro ganado trashumante que da vida a los pinares de la sierra y la contemplación de un cielo colmado de estrellas nos brindarán la posibilidad de sentirnos parte de la tierra, de ese cosmos maravilloso que es la naturaleza, a la que como humanos a menudo olvidamos pertenecer.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El principio del otoño serrano apremia a los ciervos machos a manifestar la territorialidad, evidencia de su aptitud física para agrupar a las ciervas y conservar de este modo la especie. Para ello, se sucederán los retos entrechocando las fuertes cornamentas, combates que retumbarán en toda la montaña, revelando así a los mejores para la monta, los elegidos que perpetuarán los genes más rústicos y resistentes.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
              Es la etapa en la que se encuentran en su mejor momento físico —los machos con sus cornamentas rehechas y maduras y las hembras en plena fase receptora para la fecundación de la vida— e incluso diversos estudios apuntan que la intensidad de los bramidos impulsa la ovulación en las hembras y disuaden a otros machos del combate.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
                  La berrea, manifestación del periodo reproductivo, tendrá como protagonistas a los machos adultos a partir de los cinco años que además consiguen así expulsar a los rivales de los territorios con mejores pastos para su alimentación. El celo durará alrededor de dos a cuatro semanas, periodo en el cual sólo braman, apenas comen y defienden su propiedad hasta la extenuación… a menudo se ven derrotados, enflaquecidos, con heridas, algunos pueden incluso morir…
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Es en definitiva una demostración esplendida del poder de la naturaleza que cada año nos ofrecen nuestros montes, valles y pueblos serranos;  extensión ésta de territorio muy variado,  distinta climatología, cada vez más renaturalizada, por la falta de actividad agraria y ganadería extensiva (a veces invadida por demasiado bosque) que ha generado la actual difusión de  especies  silvestres de ungulados, poblaciones también visibles en muchos otros rincones de la provincia.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
              Con el paso de los años, el ciervo se ha convertido una especie emblemática de la Sierra de Albarracín a pesar de ser introducida por el hombre (también hay gamos, corzos y últimamente se está expandiendo la cabra montesa). Su berrea atrae cada vez más a un turismo de calidad, de naturaleza, de fotografía, de ornitología… gente con ganas de conocer y de aprender, entusiasta de nuestro territorio, un ecosistema rural tan falto de oportunidades y al que muchas veces debemos primero aprender a valorar nosotros mismos, los que nacemos y vivimos aquí.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
             Afortunadamente todavía es tiempo, cada principio de otoño, para adentrarnos en el bosque a través de los caminos, sentarnos en la tierra y, apoyados en el pino esperar  a  la berrea… Una oportunidad de desarrollo natural para la zona, una hermosa herencia de disfrute para nuestras generaciones futuras. Todo un fabuloso espectáculo natural solo a cambio de un poco de respeto.  
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Tue, 13 Sep 2022 10:35:30 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/la-berrea-un-espectaculo-natural</guid>
      <g-custom:tags type="string">#albarracín,nacimiento-del-tajo-y-trashumancia-por-la-sierra-de-albarracin,aragón,teruel</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/berrea+nacho+perruca.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/berrea+nacho+perruca.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>La Escala Santa de Cabra de Mora</title>
      <link>https://www.editorialw.es/la-escala-santa-de-cabra-de-mora</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         La Escala Santa de Cabra de Mora
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a href="/"&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/DSC06675.jpg"/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Al visitar el santuario de la Escala Santa de Cabra de Mora, un primer detalle llama la atención. Es una frase de la inscripción colocada sobre su puerta de acceso. “NON EST IN TOTO SANTIOR ORBE LOCUS” (No hay lugar más sagrado en todo el mundo). Recuerdo haber leído esta misma frase asociada con la capilla privada de la que los papas disponían en su palacio de Letrán, en Roma. A esta capilla se la llamaba el sancta sanctorum, por la innumerable cantidad de reliquias que allí se guardaban, alguna de gran importancia devocional. A estas reliquias, se le unía la Escala Santa, reconstrucción de la escalera por la que Jesucristo tuvo que subir para ser juzgado por Pilatos, y por la que descendió una vez dictaminada su condena. Santa Elena las había localizado, las mandó arrancar, trasladarlas y reconstruirlas en Roma.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Entonces pensé que si la Escala Santa de Cabra de Mora era un lugar sagrado único en el mundo, debía ser por efecto de su asimilación con la Escala Santa romana. Sobre la inscripción, se ve el escudo de D. Pedro Felipe Analso de Miranda y Ponce de León. Este obispo prestó mucha atención a los lugares de devoción de la diócesis, por ello, puede pensarse que sería el promotor de la obra. Preguntamos a la persona que se encarga de abrir el santuario a las visitas, y nos advierte de nuestro error. Sólo alguien muy próximo al papado pudo haber promovido tal cosa. Pregunto por su nombre para poder entender mejor lo ocurrido. Miguel Vicente Abad Dolz Zapater, me contesta la guía, religioso hijo del pueblo, quien tras visitar Roma quiso reproducir la monumental reliquia en su localidad natal. El secreto para conseguirlo fue su amistad con el papa Benedicto XIII. No sólo obtuvo permiso para la construcción sino que también logró la concesión de las mismas indulgencias a quien peregrinase a la escala de Cabra de  Mora que a los que visitaban la original romana. Comprendí entonces lo extraordinario de la cuestión. Se trata de un lugar verdaderamente único en toda la cristiandad.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Llegó el momento de entrar en el santuario. Uno espera ver la típica iglesia de una nave, con un altar, un retablo al fondo, alguna capilla y retablos laterales. Aunque parezca evidente, tras abrir la puerta lo que se presencia en este caso es una gran escalinata de peldaños de mármol negro que asciende pronunciadamente. Aquí, todo el espacio está ocupado por una escalera. Evidentemente, uno piensa en subir por ella, pero rápidamente es avisado. La escalera se sube de rodillas, sin apoyarse con las manos y sin que los pies toquen los peldaños. Para subir al modo tradicional están las escaleritas que hay a cada lado. Procedo entonces a subir por una de las escaleras laterales. Veo las hermosas pinturas murales del techo, recientemente restauradas, con escenas de la Pasión y Muerte de Cristo en la Cruz. A los lados, otras pinturas representan a unos grandes ángeles portando instrumentos martiriales. Una vez arriba, el pequeño altar desde el que se oficia en los días señalados. Vista desde este punto, la escalera todavía impresiona más.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Surge entonces la necesidad de intentarlo. El deseo de ascender de rodillas como lo hicieron tantas otras personas a lo largo de sus casi trescientos años de historia. Cada escalón, siete años de perdón, escucho tras de mí. La lástima es que para conseguirlos hay que subirlos todos, no vale subir cinco para conseguir treinta y cinco. Esos fueron los que yo pude ascender. El dolor pudo más que el deseo de llegar arriba para conseguir la indulgencia. Antes de levantarme pensé con admiración en las personas que sí lo lograron, y en la fuerza que les proporcionó su fe para conseguirlo. Una fe capaz de desgastar la dura piedra de los peldaños. No sé si es cierto eso de que no hay lugar más sagrado en todo el mundo, pero sí que lugares como estos son verdaderamente santos. Los han hecho así las personas, y conviene visitarlos de vez en cuando para entender que existen otras realidades vividas fuera de nuestro mundo racional y tangible.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Tue, 13 Sep 2022 07:21:32 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/la-escala-santa-de-cabra-de-mora</guid>
      <g-custom:tags type="string">comarca javalambre,gudar javalambre,cabra de Mora</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/cabra+%28escala+sta.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/cabra+%28escala+sta.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Utrillas, museo minero</title>
      <link>https://www.editorialw.es/utrillas-museo-minero</link>
      <description>Utrillas, un pueblo de la provincia de Teruel, para conocer el Parque Temático de la Minería de Utrillas y su tren minero. Quiero homenajear con mi testimonio, como bien dice el audiovisual, a esos trabajadores de MFU, que dieron todo por sus familias, por su pueblo, por sus gentes, dejando algunas veces hasta su propia vida en ese trayecto, quizás sin ellos la historia de Utrillas sería muy diferente</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Utrillas, museo minero
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/utrillas+museo+minero.jpeg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Llegamos a Utrillas, un pueblo de la provincia de Teruel, para conocer el Parque Temático de la Minería de Utrillas y su tren minero.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Comenzamos nuestra visita por el Museo de Ciencia, situado en el núcleo urbano de la localidad, una cancela nos recibe, pero lo que más me llama la atención es su gran fachada con una apariencia de más de 100 años. Una vez llegados a la recepción, nos explican cómo va a ser el recorrido que vamos a realizar, dándome cuenta de todo lo que dentro se intuye como una caja de sorpresas. Comenzamos la visita con un voluntario de la Asociación de Voluntarios del Patrimonio de Utrillas, el cual con mucho detalle y mimo, nos explica que estamos situados en lo que era el antiguo hospital que construyó la empresa. Nos percatamos (son unos cuantos voluntarios) que el tema les apasiona y conforme va avanzado la visita puedo darme cuenta que ellos también han vivido lo que nos están relatando; muchos de estos voluntarios fueron trabajadores de la mina, otros también descienden de mineros. Por lo que nuestra excursión va a estar amenizada por los máximos expertos…, nos descubren información sobre la empresa que gestionaba el tema del carbón en la zona, MFU (Minas y Ferrocarril de Utrillas), así la llaman, llegamos a una réplica de una mina, en la que puedes hacerte una idea de cómo se sentían esos mineros que a tanta profundidad estaban. Ahí es realmente donde te das cuenta, de que estos voluntarios (mineros) saben latín…, la manera de explicarlo, la forma de sentirlo, lo que te transmiten…
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En las otras dos plantas, de las tres que comprende el edificio, se pueden ver fotografías de mineros que te ayudan a comprender el durísimo trabajo que realizaban y en las condiciones que se hacían. También se pueden ver réplicas de máquinas empleadas en las minas y documentación de la misma.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Por último y no menos importante, en la última planta, se ve una maqueta de la central térmica de Escucha a la que se suministró carbón durante muchos años. Uno de los voluntarios estuvo trabajando en dicha central. Ahora nos proponen un audiovisual, donde los mineros nos ofrecen un testimonio directo de su trabajo y como les impactó el cierre de las minas, es digno de ver.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Una vez terminada la visita en dicho museo, me aproximo al andén de la estación, para coger el tren (por cierto una chulada, ya que es la locomotora que antiguamente hacia el trayecto de las minas a lavaderos), el cual me llevará al próximo destino, que es el pozo Santa Bárbara. En el trayecto que se realiza (se ha recuperado parte del trazado que originalmente se realizaba con el carbón), puedo observar una panorámica de Utrillas, divisando la torre de la iglesia, es un trayecto cortito pero divertido… sobre todo si vas con niños (de una duración aproximada de 20 minutos) y muy entrañable ya que percibimos un olor inconfundible a carbón ¡Funciona como hace 116 años!
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Una vez en destino, otro voluntario me acompaña explicando tanto sus vivencias como el trabajo que podrían realizar otros compañeros, tal y como he comprobado en el museo de ciencia. En esta ocasión visito el museo de lámparas, en el que veo su colección, y parece que única en España, unas 1.200 lámparas de todas las formas y colores que han transitado por siglos de historia y habrán iluminado infinidad de laberínticas galerías… También visito el aula de paleontología con una maqueta del iguanodon (si vas con niños les encantará) y, como no, veo también las escuelas de los hijos de los mineros, con un montón de detalles, como libros, mapas, juegos de otro tiempo como las famosas tabas…
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Después nos desplazamos al edificio de la sala de calderas, donde una enorme caldera nos recibe, y que en su día movía la máquina de extracción, seguro que saldrían buenos asados del ternasco de Aragón (buenas risas nos echamos).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Por último visitamos los vestuarios de los mineros, fijándonos en las curiosas taquillas, que con mucho detalle me explican para que pueda entender que había que meter a mucha gente en muy poco espacio.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Una vez terminada la visita tengo la sensación de que los voluntarios son de esas personas que tienen pasión y devoción por hacer entender al visitante la vida que muchos de ellos han tenido en este territorio de las Cuencas Mineras que, como bien dice su nombre, fue prolífica en lignitos y desde hace ya unos cuantos años en desuso, debido entre otros factores al signo de los tiempos, el respeto al medio ambiente y la sostenibilidad.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Por ello quiero homenajear con mi testimonio, como bien dice el audiovisual, a esos trabajadores de MFU, que dieron todo por sus familias, por su pueblo, por sus gentes, dejando algunas veces hasta su propia vida en ese trayecto, quizás sin ellos la historia de Utrillas sería muy diferente.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Wed, 16 Feb 2022 08:00:00 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/utrillas-museo-minero</guid>
      <g-custom:tags type="string" />
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/museo+minero+utrillas.jpeg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/museo+minero+utrillas.jpeg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Balneario El Paraíso. (Manzanera)</title>
      <link>https://www.editorialw.es/balneario-el-paraiso-manzanera</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Balneario El Paraíso (Manzanera)
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/VISTAGEN.JPG"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  
         En los últimos días me han sucedido episodios tan fantásticos que debo escribirlos para la posteridad (o para mi psiquiatra). Esta es mi historia:
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Desde ayer, 17 de enero de 1939, soy un desertor. He huido del frente, harto de esta guerra entre españoles. Antes del amanecer abandoné mi puesto de centinela en la trinchera, en lo alto de la sierra. Alcanzado el bosque, me sentí a salvo por fin. Luego marché monte abajo durante horas y crucé el río. Junto a él, se erguía entre álamos El Paraíso, el balneario que había servido de hospital de campaña. No sé si iba a ser paraíso o purgatorio, pero sí mi escondite hasta el cercano final de la guerra. Abandonado tras un bombardeo, no podía hallar mejor refugio. Me metí en una de sus habitaciones con mi equipaje de desertor: una manta, un macuto con latas de sardinas y el ansia de sobrevivir. Después de apartar algunos escombros, el aposento me pareció un palacio en comparación con las trincheras. De la cama solo quedaba el somier, sobre el que me eché y quedé dormido. Soñé con un árbol inmerso en un ciclo vertiginoso de estaciones. Tan pronto le brotaban las hojas como que al poco las perdía. Sobre su copa se sucedían soles, lunas y nubes, torrentes de estrellas, sequías y grandes nevadas. El sueño se me hizo eterno.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Me despertaron unos ruidos. Sentí terror, iban a sorprenderme; la pena de desertar era la muerte. Pero enseguida reconocí que eran solo las risas y el corretear de unos niños en el pasillo. ¿Niños? No fue esa la mayor sorpresa. Al levantarme percibí que todo era distinto, desconcertante: los muebles, los enchufes, las lámparas… Pensé que era otra habitación, pero no, las vistas desde la ventana eran las mismas. Lo que más me impactó fue examinarme en el espejo. La mirada de perro entre apaleado y rabioso había desaparecido de mi rostro, antes macilento. Mi barba también se había esfumado, lo mismo que el macuto. En el armario había ropa muy diferente a la usual, toda de mi talla. Me vestí con ella. ¡Era de locos! La cabeza me daba vueltas.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Salí al pasillo en busca de los niños. Lo que hallé superó lo imaginable. El balneario estaba en orden, sin huellas de bombas ni saqueos. Y lo más increíble, no solo había niños, sino personas de todas las edades, los huéspedes del hotel, a los que veía felices, ajenos a la guerra. El edificio se hallaba reconstruido y ampliado, y por su aspecto, bien diferente al de antes, todo moderno y funcional, como aterrizado del futuro. Y los empleados, tan amables que costaba creerse en años de metralla y sangre. Una transformación así solo podía atribuirse al paso del tiempo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Al salir, mis sospechas se confirmaron al ver los coches aparcados, ¡tan revolucionarios! Tomé prestado un periódico y vi la fecha: ¡26 de agosto de 2019! Dudé en volverme a dormir y despertar luego en la dimensión que me tocaba, la real. ¿Pero qué clase de realidad era ésa? Aquí estaba a salvo de la barbarie; se me ofrecía otra España, otros tiempos mejores. Así que me dejé llevar por esta especie de alucinación y gozar sin más. ¡Basta de hacerme preguntas inútiles! Quería sobrevivir y lo había logrado dando un salto en el tiempo. O quizá perdiendo el juicio. ¿Qué más daba? El caso es que ese día resultó el más feliz de mi vida. Además, no era un extraño, todos me conocían. Quedaba claro que mi persona experimentaba un desdoblamiento: tenía otro yo integrado en este lugar del futuro tan placentero y tranquilo. Me llamaban por mi nombre de pila: que si Mario por aquí, que si Mario por allá... Contaban conmigo para un sinfín de actividades ofertadas por el balneario: excursiones a pie (¡visité mi antigua trinchera como senderista!), en bicicleta, torneos de un tenis extraño llamado pádel... Y para refrescarme, una piscina acristalada y climatizada, y unos baños termales con aguas mineromedicinales de las que ya gozaban los romanos, ideal para tratar la fatiga de combate como la mía.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Algo he aprendido de todo esto. Si otra guerra se me lleva al infierno de las trincheras, regresaré a este sitio para despertar de nuevo en el Paraíso.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <pubDate>Tue, 11 Jan 2022 11:50:54 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/balneario-el-paraiso-manzanera</guid>
      <g-custom:tags type="string">#albarracín,#verdeteruel,gudar,balnearios,comarca javalambre,relax,balnearios,,aragón,manzanera,javalambre,teruel</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Balneario_Manzanera+edificio.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/s/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Balneario_Manzanera+edificio.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Nacimiento del río Tajo y trashumancia por la sierra de Albarracín</title>
      <link>https://www.editorialw.es/nacimiento-del-tajo-y-trashumancia-por-la-sierra-de-albarracin</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Nacimiento del río Tajo y trashumancia por la sierra de Albarracín
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/tajo.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  
         El rey de los ríos, donde la frescura de las arboledas, el aroma de las flores y la hierba beben de sus aguas, mientras las aves y los ciervos se dejan seducir por resplandecientes colores. Es y ha sido el río Tajo inspirador para poetas, escritores, músicos y viajeros a lo largo de la historia. Este rey, nace en la Sierra de Albarracín, en los Montes Universales para facilitar la vida por los pueblos, que observan su brillo y esplendor, atravesando mil kilómetros de leyendas y dónde la realidad y la imaginación se envuelven en un sueño enérgico.
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Ahora llueve. Los pasos son livianos, húmedos, solitarios. Tras la tormenta, estos caminos se van construyendo con esmero, cincelados por unos pies acostumbrados a dominar las veredas y sendas. Son pasos firmes, seguros, sabios. Con la seguridad de reconocer y amar profundamente tierras y cielos estrellados. Descifrando donde van destinados todos y cada uno de esos esos pasos, sin dolor, con la lealtad suficiente para dejar el camino igual que se encontró.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Un día más el campamento se levanta. El otoño se prendió en los ojos azules del Tajo aragonés, castellano, extremeño o Tejo portugués. Los tonos verdes y azules se hacen turquesas, los marrones y azafranados, sienten envidia de la mismísima tierra. Una sinfonía perfecta que se entreteje suave y pausadamente…
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Es más sencillo sentirlo y verlo que tratar de plasmarlo en el papel o en una fotografía. Son sensaciones únicas que se relacionan con la madre naturaleza, la conexión con la propia existencia humana. Esa conexión perfecta que nos une la tierra con nuestro pasado, con los que vagaban por estas tierras tratando de supervivir. 
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           ¿Por qué, qué es la vida sino trashumar, caminar, ir de un lugar a otro, para aprender y aprehender la esencia de nuestro destino? 
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           El Tajo espera. Atrás quedan los mensajes y las llamadas por el móvil alcanzando cobertura por los difíciles caminos que en otros tiempos hombres y animales también recorrieron. 
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Avelino reflexiona. Apenas han cambiado los tiempos. Lleva sobre sus hombros un oficio antiguo, ancestral, divino que le permite ser veterinario, médico, astrónomo, meteorólogo, botánico, arquitecto e ingeniero. 
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           A ratos, Avelino se antoja triste y preocupado. Sopla el viento del sur, calculando la hora a la que llegará el frío y los próximos partos que le esperan. La roya anda jodida y Luque lleva la herradura tocada de una piedra, tendrá que encontrar una corteza tierna de pino.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Avelino sueña, como en una Arcadia modelada a su imagen, escuchar los sonidos bajo el pesado manto de la nieve sobre las botas. Son palabras, tan solo palabras sencillas. Para sentirlo y vivirlo es necesario percibir el suave rumor de la historia.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Avelino, dejó atrás Guadalaviar hace tres semanas y parece hayan transcurrido ocho. Lo último que visitó fue el nacimiento del Tajo. Ese pequeño riachuelo que se hace gigante en Lisboa, la añorada ciudad de Pessoa y el fado. El Tajo, tantas veces nombrado y ajetreado que bien merece una mirada pausada y reconfortante. Queda mucho camino, quedan duras jornadas pero el otoño se despide de la Sierra de Albarracín los verdes marrones, anaranjados y las estrellas llevando en volandas a Avelino hacia los extremos.
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      
           Avelino, abre los ojos en el Museo de la Trashumancia de Guadalaviar. Cual perfume, conserva las esencias de la vida, en botes simples, sencillos construidos con lágrimas y penas de los duros inviernos y los pesados soles, con el corazón abierto. No es solo contemplar o sentir, es escuchar, dejarse ir por el gorjeo de los pájaros, el vuelo de la Isabella o el aroma de romero, por el esforzado trabajo de hombres y mujeres en el valle, en las paideras. Se trata de cerrar los ojos y sentir el cierzo golpeando el rostro, acordarse de los viejos; del carbonero, del esquilador, de todos y cada unos de los chozos, escuchar y acariciar la perlada alegría de llegar al destino presintiendo las incertidumbres del viaje. 
          &#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/transhumancia.jpg" length="775781" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Mon, 30 Aug 2021 12:01:00 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/nacimiento-del-tajo-y-trashumancia-por-la-sierra-de-albarracin</guid>
      <g-custom:tags type="string">#albarracín,#verdeteruel,nacimiento-del-tajo-y-trashumancia-por-la-sierra-de-albarracin</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/transhumancia.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/transhumancia.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Teruel, ciudad del amor</title>
      <link>https://www.editorialw.es/teruel-ciudad-del-amor</link>
      <description>amnates de teruel, ciudad del amor, teruel, albarracín, aragón, diputación general de aragón, diario de teruel, verde teruel, amor, congreso del amor, 50 experiencias</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Teruel, ciudad del amor
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;a href="/"&gt;&#xD;
    &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/mausoleo+amantes.jpg"/&gt;&#xD;
  &lt;/a&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Han pasado veinte años desde que empecé mi gran viaje. Todavía no ha terminado. Soy una viajera incansable. He conocido lugares remotos, el rugir de los volcanes. He sentido la frágil  vida de la sabana africana, rozado el Polo Norte. Me he emocionado con la divinidad de las auroras boreales. He caminado por glaciares míticos y disfrutado de atardeceres extasiada ante la ternura de las madres ballenas cuidando de sus crías, en sus primeros días de vida. También comprobé las penosas consecuencias de un huracán en Honduras. Pero el viaje más largo de mi vida, mi gran aventura comenzó hace veinte febreros cuando encaminé mis pasos hacia un lugar que, decían, no existía. Estaba cerca de donde nací, a sólo dos capitales de distancia, aunque lo sentía lejos. Apenas sabía nada de esa tierra fría y de pocos. Era mi única certeza. Recuerdo mi llegada a Teruel. Acababa de nevar. El viaje fue largo y tedioso, por una carretera infestada de camiones. El hielo se había instalado en la ciudad y no nos abandonaría durante meses.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Aquél fue el invierno más duro de los vividos. Una ola polar nos dejó tiritando a veinte grados bajo cero durante una semana en la que, sin embargo, encontré mucho calor entre sus gentes, hacia mí, entre ellos. Muchos coches se negaron a arrancar aquellos gélidos días. No importaba, siempre había quién llevaba a trabajar a los que no podían. Observé rescates en las calles de amigos y de los que no lo eran dispuestos a ayudar ante los apuros en los que nos ponía el hielo. Comercios que tampoco podían abrir sus negocios por sus puertas congeladas y vecinos que acudían con secadores de pelo o con fuegos improvisados para calentar la solución. Vi mucha solidaridad, también mucho ingenio.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Así son los que aquí viven. Hace veinte años encontré una ciudad hermosa pero resquebrajada por las ruinas del olvido. Caminaba escuchando mis pasos al volver a la que entonces era mi casa, cuando el día se apagaba. El silencio dolía. Parecía un lugar dormido. Iba a despertar muy pronto y yo iba a estar ahí para presenciarlo, para contarlo. Y un día salió el sol. El astro que lo iba a cambiar todo. La estrella que iluminó el universo de Teruel tiene nombre. Los de todos los que habitan esta tierra de supervivientes. Fueron ellos, los que se empeñan en existir, los que despertaron conciencias, los que se rebelaron ante gobernantes sordos, los que hicieron de Teruel un símbolo de lucha. Y todo cambió. Y a los gobernantes no les quedó más remedio que empezar a escucharlos. Aún están lejos de recuperarse de la sordera pero el altavoz de sus gentes quizás, un día, acabe con ella. Veinte años después Teruel es otra. Sabían que sus rascacielos medievales, patrimonio del mundo, que su modernismo hablaba de un pasado próspero y colosal como los que vivieron aquí antes que ellos. Tierra de dinosaurios. A ellos les construyeron un templo y pocos imaginaban que la peregrinación para conocerlos sería de semejantes proporciones. Los emprendedores, que entonces escaseaban, abrieron hoteles y restaurantes. Era la bienvenida a un turismo del que Teruel nada sabía. Si hay algo de lo que adolece Teruel es de vanidad pero empezaron a entender que esta ciudad bien merecía mil y un viajes y el mudéjar se rescató de su olvido y los propios turolenses encalaron sus casas, las pintaron y no hay viajero que pase por aquí y no se embelese con una ciudad, ahora bulliciosa, donde aquellos pasos en silencio al regresar a casa ya no se escuchan. No sólo le han devuelto su belleza, Teruel ahora suena a vida, huele a orgullo y el viajero aquí siempre encuentra la hospitalidad de sus gentes. Hace veinte años que emprendí mi aventura con esta ciudad. El destino puso a Teruel en mi camino y aunque durante un año le fui infiel y la abandoné nunca la olvidé y cuando quise volver me recibió con un inmenso cariño.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          No soy de aquí pero me siento una de ellos. Ellos te hacen sentir así. En Teruel me enamoré, encontré más que amigos, una familia en una tierra además de sabios y genios. Con un Buñuel donde su espíritu rezuma por todas partes, donde antes, Segundo de Chomón, inventó, para el mundo, los efectos especiales. Tierra de artistas e intelectuales. Labordeta aterrizó en la ciudad sólo tres años para enseñar y se llevó su gran lección porque  aquí es donde empezó a cantar. No sé qué tiene este lugar de amantes trágicos que resucitan, de símbolos que hablan de su nobleza. Sólo sé que después de tantos kilómetros recorridos, de tantas aventuras he entendido que no había que irse tan lejos para sentir el viaje más emocionante de mi vida. El que se hace por amor. Tienen que venir aquí y sentir el latido de esta ciudad. Simplemente Teruel, te quiero.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/amantes+teruel.jpg" length="385928" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 04 May 2021 06:43:11 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/teruel-ciudad-del-amor</guid>
      <g-custom:tags type="string">#albarracín,#verdeteruel</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/amantes+teruel.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/amantes+teruel.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Impresiones de un paisaje carbonizado (Museo Minero y Centro Interpretativo Minero  Pozo Pilar de Escucha)</title>
      <link>https://www.editorialw.es/impresiones-de-un-paisaje-carbonizado-museo-minero-y-centro-interpretativo-minero-pozo-pilar-de-escucha</link>
      <description>Un lugar para visitar</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  &lt;font&gt;&#xD;
    
          Impresiones de un paisaje carbonizado
         &#xD;
  &lt;/font&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/01.Museo+Minero+de+Escucha+%281%29.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Aún recuerdo cuando hace unos 15 años me adentré por vez primera a la mina “Se verá”, ya estaba clausurada y se había reabierto (2002) como museo “vivo” de lo que había sido una mina de carbón. En la comarca de las Cuencas Mineras, la localidad de Escucha contaba con diferentes localizaciones para la extracción de lignito. La mina Se verá, que originalmente perteneció a la empresa Calvo Sotelo, se constituyó en 1948 y permaneció abierta hasta 1968.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Desde hace relativamente poco tiempo (2014) se han añadido las instalaciones del Centro de Interpretación Minera Pozo Pilar, situado muy cerca del museo. Allí se puede ver cómo eran en realidad las dependencias que albergan los servicios mineros con sus utillajes, herramientas, etc… Es reconocible el “castillete” por donde entraban y salían del pozo los mineros y las vagonetas, pero lo realmente interesante de esta visita es que no son recreaciones… son los mismos espacios donde se movían los empleados y mineros.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Antes de entrar a la mina (al museo) en la lampistería te proveen de los elementos de seguridad necesarios (casco, frontal, autorescatador) con la explicación pertinente. Una vez pertrechados con esos elementos nos disponemos a bajar unos 200 metros lineales (36º de desnivel) y a unos 90 metros de profundidad. Lo hacemos a través de unos vagones especiales que ya realizaban ese mismo trayecto. Hay que decir que la seguridad de la mina es extraordinaria debido a la estructura rocosa y las medidas de seguridad que posee.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          A partir de este momento, cuando empezamos a descender te trasladas a otra dimensión que solo vemos en las películas… salvo que hayas sido minero. Al contar con una iluminación generosa resulta muy cómoda la visita, creo que sería bastante distinto a como trabajaban los mineros con su frontal y poco más. Poco a poco nos vamos adentrando en una serie de galerías que suman unos 400 metros de longitud donde gracias al guía tenemos la seguridad y tranquilidad de que volveremos a nuestro punto de retorno.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Vemos diferentes tipos de tajos (galerías con trabajos diferenciados), uno en los que el sistema de tolvas iba arrastrando el material para llevarlo hasta las vagonetas; también podemos ver los martillos para barrenar la piedra que pesan alrededor de ¡22 kilos! Podemos ver tajos de madera entibada, que eran las estructuras que ponían los entibadores para que no cediese, por la presión del terreno, la veta de carbón durante el trabajo de los mineros.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Me llamó especialmente la atención cuando al contemplar una veta de lignito nos explicaron que el carbón es como un ser vivo… no para de crecer e hincharse. El carbón al entrar en contacto con el oxígeno va realizando una combustión muy lenta (ojo cuando es poco oxígeno, ya que si no lo hay o hay mucho no le afecta).
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Otra peculiaridad que podemos ver en la mina es que tenemos a la patrona de los mineros improvisada en un pequeño altar… Santa Bárbara aparece entronizada en una vagoneta engalanada. Como no podía ser menos, además de las medidas que ponían los humanos también se encontraban las soluciones “divinas”, Santa Bárbara es la patrona de los mineros y en Escucha el 4 de diciembre se procesionaba con la santa hasta la mina.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Para los amantes de las curiosidades geológicas, en el subsuelo del primitivo anticlinal que forman los montes de La Muela y San Just, podemos apreciar fragmentos de ámbar y también de epsomita, además de restos de piedra arenisca que conformaban el mar de Aragón. Nos sentimos exploradores de realidades que solo veíamos en libros o documentales… ¡Aquí es real!
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  
         Después he venido otras veces con mis hijos y recuerdo que el solo hecho de ponernos el equipo de seguridad, bajar al profundo subsuelo y explorar los túneles recónditos que esconde la tierra nos han reportado aventuras inolvidables como las relatadas por Julio Verne en su Viaje al centro de la tierra o las novelas victorianas de aventuras de Henry Rider Haggard.
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/01.Museo+Minero+de+Escucha+%283%29.JPG" length="167421" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Fri, 09 Apr 2021 10:22:27 GMT</pubDate>
      <author>183:822122807 (Pablo Perruca Ubeda)</author>
      <guid>https://www.editorialw.es/impresiones-de-un-paisaje-carbonizado-museo-minero-y-centro-interpretativo-minero-pozo-pilar-de-escucha</guid>
      <g-custom:tags type="string">#verdeteruel</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/01.Museo-Minero-de-Escucha--283-29.JPG">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/01.Museo+Minero+de+Escucha+%283%29.JPG">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Trufiturismo</title>
      <link>https://www.editorialw.es/trufiturismo</link>
      <description>La experiencia de trufiturismo</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Trufiturismo
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/P1760259.JPG"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Relatar una experiencia en primera persona resulta en ocasiones complejo por la dificultad de transmitir sensaciones a un público variado (en la variedad está el gusto). Lejos de definir lo que sería el trufiturismo, para algunos puede ser, en relación a la trufa, como Jekyll y Hyde. Lo realmente satisfactorio es disfrutar del entorno que nos ofrece Mora de Rubielos y localidades cercanas, con un rico patrimonio cultural y natural y, por supuesto, del complejo La Trufa Negra.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Lo primero que destacaría es la profesionalidad que corresponde a un establecimiento de su categoría con el aliño que solo en localidades pequeñas se ofrece de forma natural. Te hace sentir como en casa, o mejor dicho, con la comodidad de estar en casa.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En el hotel, tanto grandes como pequeños, podemos encontrar una variada carta de servicios. Desde una zona infantil a un salón biblioteca para lectura… además de su cafetería, restaurante, spa y, lógicamente el alojamiento, ya sea en sus apartamentos, o bien en sus amplias y funcionales habitaciones con un diseño moderno y confortable.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La experiencia de trufiturismo que ofertan podríamos denominarla como aquella actividad en el campo, en un paraje (Masía el Olmo), donde con perros adiestrados “cazamos” trufa, con todo el ritual que conlleva (previamente habremos recibido una charla amena y didáctica en la sala de negocios que posee el hotel). Además de cazar la trufa, la probaremos en un menú degustación exquisitamente preparado en el restaurante “Tuber Melanosporum” del complejo La Trufa Negra. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Pero si lo deseamos, podemos completar la experiencia con una sesión de masaje relajante “Trufa Negra Ritual”, con aceite en gel de trufa y envoltura de fango de trufa que nos hidrata con sus vitaminas y minerales, rico en antioxidantes que favorecen la renovación celular, una experiencia única, además de disfrutar de su magnífico spa.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La trufa es un hongo comestible, hipogeo (desarrollado bajo tierra). La principal característica de la trufa negra (Tuber melanosporum vitt) es su aroma, por ello es muy apreciada en la cocina de calidad. Podríamos decir que es la que tiene mayor valor comercial (exceptuando la Tuber magnatum), su tamaño promedio está entre una pelota de ping pong y el de una de tenis… incluso, a veces, se pueden encontrar ejemplares mayores. De forma redondeada, irregular y en ocasiones lobulada. Tiene el peridio negro, a veces con tonos rojizos o marrón entre las hendiduras irregulares. Tiene verrugas piramidales entre 3 y 5 mm de altura. El período de caza es el de la estación invernal, que de forma genérica iría de noviembre a marzo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En un corte transversal observamos la gleba, blanca al principio, que en trufas maduras se torna grisácea a marrón oscuro o negro violáceo. La gleba está entretejida por numerosas venas blanquecinas que cuando madura se van tornando hacia el propio color de la gleba, dando un aspecto marmóreo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Brillant Savarin decía que la trufa es el diamante de la cocina. Su intenso aroma y sus propiedades nutricionales lo hacen servir de condimento excepcional y de alimento. Tradicionalmente ha sido Francia el país que mejor la ha sabido utilizar. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El complejo La Trufa Negra, es una mina de diamantes, nos proporcionan una experiencia integral sobre la Trufa Negra, podemos apreciarla a través de una charla explicativa sobre la misma, podemos cazarla, y también degustarla en excelentes platos. Pero además nos ofrecen la posibilidad de comprar trufa fresca directamente recogida de sus campos de carrasca en la Masía el Olmo, perteneciente al complejo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El complejo La Trufa Negra, es una mina de diamantes, nos proporcionan una experiencia integral sobre la Trufa Negra, podemos apreciarla a través de una charla explicativa sobre la misma, podemos cazarla, y también degustarla en excelentes platos. Pero además nos ofrecen la posibilidad de comprar trufa fresca directamente recogida de sus campos de carrasca en la Masía el Olmo, perteneciente al complejo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Esta experiencia en trufiturismo resulta instructiva, amena y además nos permite disfrutar de la parte lúdica en la gastronomía y los masajes, realizando la actividad más completa sobre el mundo de la trufa que se realiza en España.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/P1760225.JPG" length="649205" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Mon, 21 Sep 2020 08:39:37 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/trufiturismo</guid>
      <g-custom:tags type="string" />
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/P1760225.JPG">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/P1760225.JPG">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>MONASTERIO DEL OLIVAR. Un paisaje cerca del cielo</title>
      <link>https://www.editorialw.es/monasterio-del-olivar-un-paisaje-cerca-del-cielo</link>
      <description>MONASTERIO DEL OLIVAR
Un paisaje cerca del cielo</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         MONASTERIO DEL OLIVAR
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
  
         Un paisaje cerca del cielo
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/MONASTERIO+OLIVAR.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El arte, el paisaje y el conocimiento de gentes e historias obedecen en la mayoría de los casos a una fuerza poderosa, la curiosidad. La generación de estudiantes de los primeros años ochenta tenían/teníamos un claro marchamo curioso a la hora de ver y entender. Es por eso que tener un monasterio en tierra propia resultaba seductor, corría el año 1983 y se produjo la vista al Monasterio de Santa María del Olivar en Estercuel. El destino planteado en origen eran las carreras de Alcañiz en un septiembre caluroso; dos estudiantes uno de Farmacia Mariano Giménez Zuriaga y el otro de Bellas Artes Javier Hernández Gracia y una Vespa P125X.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Como si el cruce de Estercuel con la carretera nacional en Gargallo nos hiciera un guiño cargado de efervescencia nos dijimos “Vamos a ver el Monasterio del Olivar”. Allí llegamos en medio de ese marco natural, con olor  a olivo y pinar, piedras recias y puertas abiertas y en la retina ese claustro con bóvedas de majestuosa influencia serliana, era mediodía y un bullicio provenía del Refectorio, había un encuentro de Seminaristas de la Orden de la Merced, un gran número de jóvenes de nuestra edad con los que visitamos el Monasterio –entonces el claustro estaba sin cerrar- y la Iglesia lucía el azul celeste habitual en los templos de culto mariano, conocimos no solo ya el refectorio también la Sala Capitular del Monasterio, la Sacristía con ese armario del XVII pieza de singular belleza y el claustro superior.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          El Monasterio del Olivar es de esas joyas del arte y la vida con una importante carga de  embrujo, sublime armonía de piedras, oración y paisaje incitan más visitas, es como si la madurez discurriera en paralelo a lugares donde se guarda su atmosfera de forma natural.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Quizás por ello volví años después con intención de pasar unas semanas, de hacer de esa historia y esa paz algo más propio, para que las enseñanzas que olivares gentes y monjes otorgan formen parte de esa madurez que inexorablemente se fusiona con el discurrir de la vida. Viviendo en el Monasterio entiendes como espectador privilegiado la estancia de Tirso de Molina y la creación de La Dama del Olivar en su fecunda obra o su mirada a la historia de Los Amantes de Teruel, de la misma manera que se descubre la huella mercedaria en otros rincones de esta tierra turolense como la Iglesia de La Merced en el Arrabal turolense, antiguo convento de la orden.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La figura de Pablo Serrano, estará siempre unida a El Olivar, aquel niño que acudía a la romería con sus padres desde Crivillén, sería quien tras la guerra civil -ese desmedido dolor de nuestra historia- tallaría la cara de Santa María, después de una primera reconstrucción afirmando “Esa no es la cara de la Virgen” como recordaban con énfasis los monjes que entonces regían el Monasterio Francisco Sancho e Ignacio Conesa. Y sin duda entre lecturas y paseos, la conversación con las gentes de Estercuel, para ellos el Monasterio es baluarte de su vida,  en la niñez sinónimo de misterio y aventura, en la madurez un lugar asociado a peregrinajes y acontecimientos familiares y en la vejez parte de la sabiduría acumulada en años, donde la minería, la emigración y la evolución del campo no influyeron en la sensación de cada mujer y hombre de la contornada en esa unión casi filosófica con el Monasterio.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Al final de la década de los setenta, el programa de TVE Informe Semana hizo un reportaje sobre Estercuel, sobre el día a día y la minería ya en decadencia, momentos de falta de futuro y malas comunicaciones, las gentes del pueblo no quedaron contentas con la visión que dio el reportaje, afirmaban con rotundidad que la vida en esos momentos ya tenía ciertas comodidades y sobre todo exponían una queja, que nada se dijera del emblema histórico El Monasterio del Olivar.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Las piedras y la naturaleza para unos, la oración para otros el discurrir de los siglos para todos, Santa María del Olivar es un emblema de sabiduría y hechizo a la vez que, un patrimonio que va más allá de desamortizaciones y guerras o de la fusión del gótico y el renacimiento en su iglesia o de esos pilares cruciformes que destilan robustez en su claustro. Hoy el viajero puede hospedarse disfrutando de su peculiaridad, como hicieran los Reyes de España en su visita a estas tierras, una tarde de descanso en su apretada agenda. El Monasterio del Olivar es historia y también paisaje de muchas vidas.
           &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/techo.jpg" length="487378" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Tue, 04 Aug 2020 12:03:52 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/monasterio-del-olivar-un-paisaje-cerca-del-cielo</guid>
      <g-custom:tags type="string">#verdeteruel</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/techo.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/techo.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Sintiendo el techo de la provincia de Teruel</title>
      <link>https://www.editorialw.es/el-techo-de-teruel</link>
      <description>El techo de teruel, Peñarroya y Javalambre</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         El techo de Teruel
         &#xD;
  &lt;br/&gt;&#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/_1200414.JPG" alt="Peñarroya" title="Pico de peñarroya"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Poder pasear por el techo de Teruel es una experiencia gratificante. Me refiero a visitar los dos picos más altos de Teruel, Peñarroya de 2.028 metros en la sierra de Gúdar, y Javalambre de 2.019 en la sierra del mismo nombre. Los datos tomados de altitud son del Instituto Geográfico Nacional.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Para los más atrevidos se puede hacer una caminata hasta ambos picos desde diferentes zonas de aproximación.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Son dos cimas algo diferentes, paisajísticamente hablando. El pico de Peñarroya está rodeada de pinares, donde abunda el pino negro o “moro” (Pinus uncinata) un árbol autóctono adaptado a los rigores del frío y que el Gobierno de Aragón acaba de incluir en el Catálogo de Árboles y Arboledas Singulares.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Una vez coronemos, podremos disfrutar de unas fantásticas vistas, sobre todo en la vertiente sur. Al frente se puede apreciar la sierra de Javalambre y hasta se puede distinguir su pico, al igual que otras montañas como Peñagolosa de la Comunidad Valenciana.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En el lugar de la cima hay una torreta con unos peldaños de hierro que permiten la subida para contemplar todavía si cabe una panorámica en 360º. También se encuentra un panel informativo donde da referencias a los picos y pueblos que se divisan.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Pasear por sus inmediaciones y respirar ese olor tan característico que tiene el pino hace que entremos en un estado de bienestar, físico y mental, que este entorno nos regala después de la subida, sobre todo si la hemos hecho andando o en bici. Mi experiencia en esta cima fue un día de verano, pero me imagino en pleno invierno la dureza de este lugar, donde prometo volver y comprobarlo.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Por el contrario, el pico de Javalambre está totalmente libre de pinos, lo que abunda es la sabina rastrera. Esta es una señal de los crudos inviernos que habitan esta zona, con vientos fortísimos, que hace que la sabina vaya buscando el suelo para protegerse. Hasta en los meses de buen tiempo, si caminamos por sus 1.900-2.000 metros, tendremos que ir abrigados, sobre todo a primera hora de la mañana y al finalizar el día. Es un paisaje impregnado de sabinas rastreras, casi lunar.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En invierno el camino que accede al pico está cortado pues sirve de pista para enlazar otros recorridos esquiables, pero hay otra alternativa que es subir por un camino que sale a mano izquierda antes de llegar a la estación de esquí. Al llegar a su cumbre y cerca del punto geodésico nos encontraremos una hornacina que en tiempos albergaba a la Virgen de las Nieves. Además dentro de esa hornacina se encontraba una caja metálica que contenía mensajes escritos que dejaban los excursionistas.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          La estación más dura es el invierno, sobre todo cuando azota el viento. Es entonces cuando te das cuenta a la altitud que te encuentras, ¡parece mentira que en línea recta estemos a solo 85 km de la capital valenciana!, de hecho por las noches se puede ver en el horizonte un fuerte resplandor de luz que emite la ciudad de Valencia.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Estas dos cimas, nos ofrecen diferentes actividades, en Peñarroya podremos recolectar rebollones, sus pinares alrededor del pico y el manto del suelo es propicio para que aflore el exquisito níscalo. Además, muy cerca está la estación de esquí con sus pistas entre pinares.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Aunque las dos están a casi la misma altitud, hay una experiencia que tengo que contar algo diferente en cada una de ellas. Yo practico el ciclismo de carretera y es en el puerto de Valdelinares, a 1.900 m, cerca del pico de Peñarroya, cuando siento en los últimos dos kilómetros la falta de oxígeno, cosa que en Javalambre no me ha ocurrido, no sé porqué será.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Como podrán comprobar son dos montañas de casi igual altitud, pero con sensaciones diferentes, tanto en verano como en invierno. Les invito a que tengan esta experiencia y se dejen seducir por la climatología y por el entorno que  nos ofrecen estas dos cumbres de la sierra de Gúdar y sierra de Javalambre, el techo de la provincia de Teruel.
          &#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Javalambre-59fdab00.JPG" length="380129" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Thu, 23 Jul 2020 06:56:45 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/el-techo-de-teruel</guid>
      <g-custom:tags type="string">#albarracín,#verdeteruel,#museodejuguetes</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/IMG_0215.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Javalambre-59fdab00.JPG">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Piedra Seca</title>
      <link>https://www.editorialw.es/piedra-seca</link>
      <description>Piedra Seca</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         Piedra SECA
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div&gt;&#xD;
  &lt;img src="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Piedra_seca_Verde_Teruel_1.jpg"/&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  
         Me habían contado que el Maestrazgo es un enorme país de montañas “es como una plataforma alta, erizada de montes como conos truncados, verdaderos castillos naturales….que describió Pio Baroja; me hablaron de pueblos monumentales, de masías…pero recuerdo que nadie me había comentado que aquel era el paraíso de la Piedra en Seco. Para quien acude fugazmente a estas tierras desde la gran urbe, todo impresiona y sorprende. 
         &#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          A medida que me fui acercando por la carretera distraje mi atención hacía los bancales, con esos muros de piedras que sorprendían poblando todo el paisaje ante mis ojos. Fortanete se descubrió para mí  como un lugar asombroso, pero al bajar del coche y comenzar a caminar me encontré con esos huertos bajos, separados por extraordinarios muros de piedra, sin ningún cemento o argamasa; y esa fragilidad que se le presupone en la distancia, se revela como algo más que fiable en un lugar en el que han resistido al paso de los años, a las inclemencias del tiempo y a la progresiva desaparición de aquellos artesanos que les dieron vida. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Retomo el camino hacia Mosqueruela y en la aproximación seguía deleitándome en aquel espectáculo; cerca del casco urbano no pude si no dejar mi coche, bajarme y embeberme de aquel paisaje de lascas, de cantos armoniosamente colocados, de kilómetros de muros y muretes, de pequeños chuzos en los que se cobijaron los pastores, y que hoy a duras penas sobrevivían al olvido y al abandono. Aquella villa medieval se mostró ante mí como un paraíso cincelado en piedra, un lugar en el que soñar marcas de cantero, en el que sentir e imaginar los golpes del martillo y el mimo de los artesanos. Soplaba un viento gélido y muy fuerte, y sin embargo al raser de aquellas paredes de piedra, sentía su fortaleza y su seguridad. No puedes escapar a la tentación de imaginar aquel paisaje hace un siglo, en pleno esplendor con el ir y venir de las gentes, de las reses. Con el callado trabajo del cantero y del artesano; me sobrecogen los restos, las paredes derruidas que han sucumbido al devenir del tiempo, a la modernidad. Se amontonan en algunos puntos los cascos, y sobreviven erguidos y orgullosos los muros más cercanos al pueblo. Un vecino me cuenta, que las piedras se disponían en sentido horizontal, y que una vez alzada la pared, se colocaban unas lascas verticales, con una ligera separación, para evitar que las cabras se subiesen y provocasen el derrumbe. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Dejó atrás Mosqueruela y sigo acumulando sensaciones; desde la carretera veo muros aún en pie, y otros que ya se han hundido, y esa mezcla resulta dolorosamente cruda; intuyo dónde estuvieron las canteras, distingo ese color tan característico de un gris que transmite aplomo, fortaleza en su contraste con el sol, y que entristece con los claroscuros que acompañan los atardeceres. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Mi siguiente parada es La Iglesuela del Cid; cuanto veo me sorprende aún más si cabe; de pronto los muros se han vuelto cobrizos, de tonos mucho más suaves; luce el sol y el verde de las praderas alfombra mis pasos. Me ha impresionado el pueblo, como todos los que estoy viendo; pero extramuros, aún me gusta mucho más. Se suceden los caminos, los apriscos, incluso un puente que me sorprende por su salud. Aquí la técnica se sublima, me entretengo en los detalles, en la brillantez de un trabajo hecho arte, y desde hace unos meses Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.  Intento imaginar el paciente trabajo de aquellos canteros, el acarreo de las piedras, su selección, el tiento firme a la hora de colocarlas una tras otra. Más allá de valorar este paisaje que resulta impresionante, sobrecoge la sufrida labor de quienes idearon y dieron forma al mismo. Puentes, cabañas, muros, fuentes, y a cada paso algo nuevo que me atrapa y que recojo con mi cámara de fotos.  
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Pasear entre estas piedras me reencuentra con otros tiempos, otro modo de hacer las cosas. Me rodeo de la pausa y la quietud de la que no disfruto en mi día a día, y me propongo  deleitarme ante tanta belleza y disfrutar del momento en soledad. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Piedra_seca_Verde_Teruel.JPG" length="932717" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Mon, 29 Jun 2020 09:30:08 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/piedra-seca</guid>
      <g-custom:tags type="string">#verdeteruel</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Piedra_seca_Verde_Teruel-2b8cd092.JPG">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/Piedra_seca_Verde_Teruel.JPG">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>De viajes y de libros: una imprenta hebrea en Híjar</title>
      <link>https://www.editorialw.es/libros-viajeros</link>
      <description>https://www.editorialw.es/blog-verde-teruel</description>
      <content:encoded>&lt;h3&gt;&#xD;
  
         De viajes y de libros: una imprenta hebrea en Híjar 
        &#xD;
&lt;/h3&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      
           Un viaje es una oportunidad para vivir experiencias y conocer personas y lugares nuevos, como lo es leer un libro. Pero hay otras formas de viajar con un libro antiguo. Mirarlo, en sí mismo, como objeto, descifrando las señales que sus lectores han ido dejando en él permite al investigador curioso recorrer los espacios y los tiempos que un día transitaron los libros y sus dueños. Este es el caso de los incunables que Eliezer ben Abraham Alantansi imprimió en Híjar (Teruel) entre 1485 y 1491 en la que fue la primera (y única) imprenta hebrea de Aragón, y la segunda de la península. Sus libros, así como el material tipográfico de su imprenta, emprendieron desde Híjar un viaje singular.
          &#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Esta historia empieza en la segunda mitad del siglo XV  cuando un joven Eliezer ben Abraham Alantansí se trasladó de Huesca a Híjar, donde tenía parientes, para profundizar en sus estudios de medicina y de Talmud, como ya contó la profesora Asunción Blasco. Podemos imaginar que fue entonces cuando quedó cautivado por el estudio de la halajá y de la Torá y empezó a destacar como alumno aventajado. Pronto tuvo que darse cuenta de que la tarea de imprimir libros hebreos, constituía la gran oportunidad del momento, con un público potencial ávido de títulos clásicos para el estudio o para el uso ritual en la sinagoga. No siendo ajeno a la importancia del estudio y del libro para el judaísmo, cuando Gutenberg inventó la imprenta de tipos móviles Alantansí se convirtió en uno de los pioneros que se embarcaron en la aventura de imprimir libros en hebreo en los reinos hispánicos. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          En Híjar se reunieron con él otros precursores del nuevo arte, judíos -como Solomon Zalmatí o Isaac ben David- y un converso bien conocido, Alfonso Fernández de Córdoba, “maestro de emprentar” valenciano que llegó a la villa turolense muy probablemente huyendo de una condena del Tribunal de la Inquisición de Valencia, y que había de labrar en Híjar los más hermosos tipos hebreos sefardíes que se conocen. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Una vez allí se integraron en la pequeña aljama, formada por unas 150 personas, distribuidas en unas 40 casas alrededor de la sinagoga y a los pies del castillo ducal. Debieron asistir a las reuniones comunitarias y, al anochecer, acudirían a escuchar los cantos del jazán durante el servicio arvit en una sinagoga que hoy todavía se conserva en gran parte y que recientemente ha revelado restos arqueológicos de una importancia excepcional. Reformada en 1410, el que entonces era un edificio viejo y en ruinas fue ampliado, renovado y ornamentado. Quizá corresponden a esa reforma las extraordinarias pinturas murales recientemente descubiertas y que reclaman ser estudiadas en mayor profundidad. 
Alantansí y su equipo imprimieron en Híjar al menos cinco ediciones: una Torá con comentarios de RASHI, una Biblia Hebrea completa, con las Megillot y las Haftarot, dos partes del Arba Turim (el Orah Jaim y el Yoré Deah) y una edición de los Nevihim Aharonim.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Es difícil saber cuántas copias de cada una de esas obras salieron de las prensas hijaranas y qué se hizo de ellas. Algunos de estos incunables fueron confiscados y hasta quemados por la Inquisición. No pocos acabaron componiendo las escartivanas de carpetas y legajos de diversos archivos. Pero otros ejemplares viajaron de mano de sus dueños que dejaron en ellos testimonio de sus vidas, su forma de pensar y de leer, y también pistas sobre los lugares que visitaron, convirtiendo cada ejemplar en un objeto precioso... y viajero.
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Analizarlos atendiendo al paratexto que aún conservan: las huellas de procedencia, colofones, marcas de posesión, maniculae, glosas... permite descifrar el itinerario de sus viajes. Recorramos, por ejemplo, el camino del Tur Yoreh Deah impreso en 1487 que se conserva en la biblioteca del Jewish Theological Seminary of América. En el anverso del primer folio, Suleiman HaKohen escribió su nombre y también anotó que acababa de comprarlo a Moses Fioro en un mercado de Almazán, junto a una larga lista de títulos: muy probablemente, era un tratante de libros de segunda mano. En el reverso del mismo folio aparece otro de sus propietarios, Yosef Novara, escrito en hebreo y en latín, pero de quien no sabemos mucho más. Más adelante, encontramos la firma de Doménico Ierosolimitano, que había sido rabino, pero acabó convirtiéndose al catolicismo, fue maestro de censores y autor Index Expurgatorius. Ierosolimitano se aplicó a conciencia contra el Tur Yoreh Deah hijarano: lo expurgó, tachó palabras sueltas y párrafos enteros, y dató su trabajo de censura en 1597, fecha en que otras fuentes le sitúan en la ciudad de Mantua. A finales del siglo XIX, el libro llegó a Philadelphia para engrosar la colección de Meyer Sulzberger, quien acabó donándolo a la biblioteca del Jewish Theological Seminary of America, en Nueva York. Ahí descansa desde 1904. Un Tur viajero, de Híjar a Nueva York, pasando por Almazán, Mantua y Philadelphia. Otros ejemplares de la prensa de Alantansí recorrieron itinerarios parecidos que los llevaron a Jerusalén, Amsterdam, Parma, Frankfurt, Puerto Rico…
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Los incunables hebreos de la imprenta de Híjar fueron viajeros, pero también lo fue su material tipográfico. Quizá por la extraordinaria calidad que tenían los tipos tallados por Fernández de Córdoba, otros pioneros judíos de la imprenta los usaron en Lisboa, Fez, Salónica o Estambul. En la antigua judería de esta pequeña villa turolense se escribió un importante capítulo de la historia de la cultura y del libro y hebreo que ha tenido un alcance global que merece ser rescatado. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    
          Ahora se presenta un panorama propicio para el viaje de vuelta. La prevista recuperación patrimonial de la historia judía de Híjar, de su barrio judío y de su imprenta impulsa la recuperación de la memoria de estos pioneros de la “ars nova” y de sus vecinos. Un paseo por la judería hijarana invita a que la sinagoga pueda volver a abrir sus puertas y contar la historia de los judíos de Híjar y de cómo acudían allí, al servicio de arvit, ya caída la tarde. 
         &#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;br/&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/HEB_19_166r.jpg" length="1239763" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Fri, 08 May 2020 12:19:51 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/libros-viajeros</guid>
      <g-custom:tags type="string">#albarracín,#verdeteruel</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/HEB_19_166r.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/HEB_19_166r.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>El discreto encanto del pueblo de don Luis</title>
      <link>https://www.editorialw.es/copia-de-museo-de-juguetes-de-albarracin</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           El discreto encanto del pueblo de don Luis
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;span&gt;&#xD;
    &lt;font color="#000000"&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        
            Hollywood, 1972. Nueve de los más grandes directores de la meca del cine: George Cukor, John Ford, Alfred Hitchcock, Rouben Mamoulian, William Wyler, George Stevens, Billy Wilder, Robert Wise y Robert Mulligan se reúnen  para rendir homenaje al que ellos consideraban un genio, el calandino Luis Buñuel.
           &#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        
            Por suerte para nosotros  Don Luis,  no solo es uno de los mejores y más influyentes directores de cine del mundo, sino que, además,  en su personal obra están presentes símbolos, inspiraciones y tradiciones aragonesas que lo convierten en un icono cultural y una seña de identidad de nuestra  tierra. 
           &#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        
            Así que proponemos  realizar un recorrido por los lugares y sonidos que excitaron la imaginación e  inspiraron la cinematografía de este bajoaragonés universal. 
           &#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        
            Hasta Calanda, su pueblo,  se  llega por carreteras que invitan a la conducción tranquila,  a disfrutar  de cada kilómetro acompañados por un paisaje plagado de melocotoneros, olivos y almendros que llenan de colores el campo. Nada más entrar nos da la bienvenida un monumental graffiti protagonizado, como no, por el genial director y una cámara de cine. Este graffiti forma parte de una serie de elementos artísticos que la Comarca del Bajo Aragón ha instalado en diferentes puntos de su territorio  para realzar sus recursos turísticos  más característicos, os invitamos a descubrirlos ¡son sorprendentes!
           &#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        
            Para iniciar el recorrido, en primer lugar sugerimos  tomar un café en la plaza de España, escenario mágico  que todos los “Viernes Santo” reune a cientos de calandinos y calandinas  cargados con tambores y bombos para Romper la Hora,  todos juntos, al mismo tiempo, en un solo toque,   el mismo que impregnó su cinematografía  y que, como dejó escrito  el director en sus memorias “Ignoro qué es lo que provoca esta emoción, comparable a la que a veces nace de la música. Sin duda se debe a las pulsaciones de un ritmo secreto que nos llega del exterior, produciéndonos un estremecimiento físico”. El año pasado, La UNESCO declaró  el toque de los  tambores y bombos del Bajo Aragón como  Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
           &#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        
             
En esa plaza, frente a la iglesia, se encuentra la casa familiar de la familia Buñuel, construida a principios del siglo XX por su padre, un acaudalado indiano que quería una auténtica mansión al gusto de la época. En palabras del director “Estaba amueblada y decorada al gusto de la época, aquel “mal gusto” que ahora reivindica la historia del arte”, En la actualidad la casa pertenece a un apasionado de la figura del director que le ha devuelto el esplendor.  Es fácil imaginar al pequeño Luis asomado a una de sus  ventanas.
           &#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        
            Muy cerca, encontramos otro  de los lugares inspiradores del director,  el templo del Pilar o más concretamente su casa anexa, lugar en el que ocurrió el que se conoce como Milagro de Calanda por el que al bueno de Miguel Pellicer le volvió a crecer la pierna que le había sido amputada por un carro. Casualmente, en Tristana,  una de las películas más aclamadas  de Buñuel,  su protagonista, Catherine Deneuve, tiene una pierna ortopédica. En Ensayo de un crimen es un maniquí el que pierde una pierna camino del crematorio…Buñuel.
           &#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        
            Otro lugar fuente de   inspiración  de su inagotable imaginación y en el que, además,  reposan parte de las  cenizas del genial director es el Monte Tolocha. Es muy recomendable su visita para los más andarines, perfectamente señalizado y con un magnífico mirador en su cumbre que se sitúa  en el mismo lugar en el que, un día de tormenta, Buñuel retó al mismísimo Dios diciendo “Si existes que me mate un rayo”, algo similar a lo que ocurre en una de las escenas de  “La vía láctea” cuando un mendigo, en una noche tormentosa se dirige al cielo gritando “Dios, si existes, demuéstralo”. 
           &#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        
            Finalizamos el recorrido por la Calanda que inspiró a Buñuel en el centro dedicado a su persona,  un lugar que recrea el universo surrealista del director: El CBC, el Centro Buñuel Calanda. Allí nos da la bienvenida un busto del director y una placeta de entrada que  rememora la  célebre escena del  ojo de Un perro andaluz. La visita a su interior es deliciosa y, como no podría ser de otra manera, finaliza  de una manera  completamente sorprendente, en una sala repleta de inodoros en la que es obligatorio sentarse para descubrir que, en realidad,  ocultan alguna de las obsesiones del director ( Insectos, cuchillas, relojes, ojos…). No podemos abandonar el centro sin pedir que nos muestren el  libro de firmas donde descubriremos la cantidad de personalidades del mundo del arte que, atraídos por la importancia del personaje, han pasado por el centro, desde la mismísima Yoko Ono pasando por  Carlos Saura, Imanol Arias, Fernando Trueba o Ana Belén por poner sólo algunos ejemplos.
           &#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        
            Ah! Y no se marchen sin ver  la fotografía del homenaje que le hicieron en Hollywood. 
           &#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
      &lt;div&gt;&#xD;
        
            PD: Este texto ha sido redactado usando la fuente Tristana, la  nueva tipografía que ha sido desarrollada en Aragón por alumnos y profesores aragoneses, con la colaboración de expertos de todo el mundo. Un conjunto de letras creadas bajo la denominación Tristana y que suponen un homenaje al genial director de cine aragonés Luis Buñuel.
           &#xD;
      &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;/font&gt;&#xD;
  &lt;/span&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/BUN%CC%83UEL.jpg" length="187331" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Sat, 25 Apr 2020 15:14:21 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/copia-de-museo-de-juguetes-de-albarracin</guid>
      <g-custom:tags type="string">#verdeteruel</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/BUN%CC%83UEL.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/BUN%CC%83UEL.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Museo de juguetes de Albarracín</title>
      <link>https://www.editorialw.es/museo-de-juguetes-de-albarracin</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Museo de Juguetes de Albarracín
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;span&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;span&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;font&gt;&#xD;
              
               Existen días a lo largo de una semana en que desearía aferrarme a los recuerdos y no dejar de soñar. Uno de los métodos más útiles que conozco para navegar por los días, es dejarme llevar por los agradables pensamientos, teniendo en cuenta lo que hice ayer, para no equivocarme hoy, ni mañana. 
              &#xD;
            &lt;/font&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;font&gt;&#xD;
              &lt;br/&gt;&#xD;
            &lt;/font&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Hace muchos años mi abuelo y mi padre me enseñaron a no caerme de la bicicleta. Con mi abuela y mi madre jugábamos a las casitas de muñecas, las cartas y a la rana. Aquellos, eran sin duda otros tiempos, tiempos felices, de alguna forma, como los de ahora. 
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;font&gt;&#xD;
              &lt;br/&gt;&#xD;
            &lt;/font&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Llevo a Irene y Carlos al Museo de Juguetes de Albarracín. Se han cumplido veinte años desde que Eustaquio y Rosa encontraron el lugar ideal para mostrar miles de juegos y juguetes de la historia a todo el mundo mundial en la bella ciudad medieval de Albarracín.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;font&gt;&#xD;
              &lt;br/&gt;&#xD;
            &lt;/font&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;font&gt;&#xD;
              
               Lugar de mis delirios, recuerdos y anhelos. El centro del universo con todos esos juguetes a un ligero centímetro de mis manos.
              &#xD;
            &lt;/font&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;font&gt;&#xD;
              &lt;br/&gt;&#xD;
            &lt;/font&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Están nerviosos, lo noto. No paran de enredar, de jugar entre ellos y no cesan de preguntar cuanto falta para llegar. 
- Ya falta muy poco, primero veremos el Acueducto romano. No os asustéis si sale algún romano de aquellos huecos tan grandes! 
- Si veis un dinosaurio me avisáis, por aquí antes había muchos. 
- Después veremos el Castillo de Santa Croche y dentro de poco, la bella muralla, la hermosa ciudad. 
- Creo que he visto a Doña Blanca allí sentada cerca del río Guadalaviar.
- Estamos a punto de llegar, por favor, un poco de silencio. Siempre es lo mismo. Estos críos.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;font&gt;&#xD;
              &lt;br/&gt;&#xD;
            &lt;/font&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Por fin, llegamos al Museo. Comienzan a recorrer las salas, es necesario explicarles todo. La antigüedad de los juguetes, por qué algunos son de madera y otros de caña; hasta vemos algunos de metal. ¡Los Playmobil son más pequeños!, les explico que antes se llamaban clips de Famobil y el Scalextric, también es diferente. Se quedan alucinados con los trenes de Ibertren y tenemos que subir corriendo a la segunda planta. Allí me asaltan los anhelos de mis abuelos y veo reflejados en los cristales a mi padre y a mi madre, cuanto me contaban como con sus propias manos construían sus juguetes. Observo con deleite las casas de muñecas, los coches de hojalata y los libros del cole. ¡Cuantos recuerdos! 
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;span&gt;&#xD;
            &lt;font&gt;&#xD;
              &lt;br/&gt;&#xD;
            &lt;/font&gt;&#xD;
          &lt;/span&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Tengo que ir corriendo a la tercera planta, Irene y Carlos, preguntan y no dejan de preguntar a Eustaquio y a Rosa ¿Porqué las motos son de madera? ¿Estos coches son muy viejos? ¡Mi madre también tiene el Cinexin, y ese y ese también!, siguen gritando y corriendo. ¿Y esas casas son de papel o de madera?¿Cuantos juguetes recortables tienes, Eustaquio?. Tantos como para hacer otro museo, contesta.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Subimos y bajamos por las plantas veinte veces. Se oyen sus voces alegres, vivarachas y llenas de color y luz. Es tanta la alegría. ¿Ahora, cómo les digo que nos tenemos que ir!
¿Y ese caballo, Eustaquio, de dónde ha salido?. 
- Ese Carlos, es el juguete más antiguo del Museo, del año 1910 y, verdaderamente en una obra única en el gran escenario de los juguetes, así como otros que están por aquí, ven y te los enseño.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Conservo en la memoria grabados a fuego algunos de estos juguetes que me rodean. Han formado parte de mi vida, y espero que lo sigan siendo, pese a todos los cambios y vueltas que pueda dar este planeta.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             La experiencia vale la pena.
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Ahora en la tienda compraré un par de juguetes. Esta tarde trataré de evitar alguna tenue mota de polvo en mis ojos, por si acaso, que no vean como los recuerdos y la añoranza me aprisionan la garganta. 
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Siento una nostalgia seductora y al mismo tiempo optimista, al ver sus caras plenas de satisfacción cuando suena la historia de los juguetes cuando salen a contar sus chascarrillos por la noche. Al fin, una ligera brisa me llena los ojos de un llanto discreto que Irene y Carlos no perciben. Se nota que me voy haciendo mayor, ¿O quizá no?
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
      &lt;font&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;br/&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/font&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
    &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;/span&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;font&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;br/&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/font&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/museo+de+juguetes.jpg" length="214560" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Sat, 18 Apr 2020 10:05:49 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/museo-de-juguetes-de-albarracin</guid>
      <g-custom:tags type="string">#albarracín,#verdeteruel,#museodejuguetes</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/museo+de+juguetes.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/museo+de+juguetes.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
    <item>
      <title>Hotel Spa Balfagón: Un lugar donde reconectar consigo mismo</title>
      <link>https://www.editorialw.es/un-lugar-donde-reconectar-consigo-mismo</link>
      <description />
      <content:encoded>&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;p&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      
           Un lugar donde reconectar consigo mismo
          &#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/p&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;&#xD;
&lt;div data-rss-type="text"&gt;&#xD;
  &lt;font&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          
             Son las siete de la mañana, o incluso antes, y la alarma de tu smartphone resuena por toda la casa. Empiezas el día con una taza de café, una pila de folios en la mesa de la oficina y los pitidos de unos cuantos coches que tienes que aguantar hasta llegar a ella. El estrés nos acompaña, convivimos con él. Estamos acostumbrados a su presencia y nos olvidamos de que, a veces, es necesario desprenderse de esta sensación angustiosa para poder seguir sobrellevando la falta de sueño, la rutina o el tráfico de hora punta. Uno de los lugares en los que volví a recordar lo que se siente cuando el agobio deja de deambular por tu cuerpo fue en el
             &#xD;
          &lt;i&gt;&#xD;
            
              Intimus
             &#xD;
          &lt;/i&gt;&#xD;
          
             Spa del Hotel Balfagón Alto Maestrazgo, situado en Cantavieja, uno de los pueblos más bonitos de España, según la asociación del mismo nombre. 
            &#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/font&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
            &lt;br/&gt;&#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
            
              Al entrar en este lugar, el olor a incienso me envolvió. La recepción preludiaba lo que me seguiría encontrando durante el resto del recorrido: una decoración armónica, cuidada, de tonos cálidos, luces tenues y un personal hospitalario que me acompañó hasta la primera sala del circuito. Mientras tanto, un hilo de música clásica ponía banda sonora a nuestros pasos. Cuando llegué, el borboteo del agua que caía por una pilastra, simulando el nacimiento natural de un río, se unió a la delicada sinfonía. Mi oído se deleitaba a la vez que disfrutaba de los dulces y el té verde que los responsables del spa siempre ofrecen a sus clientes. 
             &#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
            &lt;br/&gt;&#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
            
              Continué para adentrarme en la sala principal, un acogedor espacio cuadrado de dos alturas en el que no había nadie más, porque esa es la esencia del lugar: disfrutar en la intimidad de todas las sensaciones que los diversos aromas, sonidos y colores despiertan en nuestro cuerpo a lo largo del circuito. El vapor de la sauna abrió mis poros para dejar que a través de ellos se fuera colando una agradable sensación de paz. El contacto de mi piel con el exfoliante de sal marina que había en el interior de este recinto de madera favoreció, aún más, la sustitución del estrés por el sosiego. Tras estos minutos terapéuticos, me sumergí en un
              &#xD;
            &lt;i&gt;&#xD;
              
               jacuzzi
              &#xD;
            &lt;/i&gt;&#xD;
            
              en el que sus luces de colores me hipnotizaron mientras las burbujas salteaban a mi alrededor y el tiempo trascurría tranquilo. Enfrente, un abanico de rayos de luz anaranjada se reflejaba en la pared. Parecía que alguna deidad estuviese infundiendo su misticismo sobre las corrientes de agua a presión que golpeaban suavemente mi espalda. 
             &#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
            &lt;br/&gt;&#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
            &lt;i&gt;&#xD;
              
               Tepidarium
              &#xD;
            &lt;/i&gt;&#xD;
            
              era la siguiente sala que me esperaba. En ella, el calor de una tumbona con luces infrarrojas se encargaba de liberar la tensión acumulada en mis músculos. Me sorprendió la decoración de esta zona que, además de transmitir calma, mostraba la belleza de algunos entornos naturales cercanos a través de grandes paneles fotográficos. Mis ojos deambulaban por la instantánea de un paisaje del Maestrazgo que cobraba vida mientras escuchaba el resonar de una pequeña fuente situada en la zona frontal de la habitación. 
             &#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
            &lt;br/&gt;&#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
            
              Después de ello, disfruté de uno de los masajes que ofrece el spa. El fin era relajar todo el cuerpo, desde la cabeza hasta los pies. Los minutos se me hicieron segundos a la vez que unas finas gotas de aceite caían sobre mi espalda para acariciarla. Por el ambiente solo deambulaban las notas de una suave pieza instrumental que consiguió que mi mente se quedara en blanco. Ahora, las tareas pendientes ya no parecían tan importantes como antes, todo podía esperar. 
             &#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
            &lt;br/&gt;&#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
            
              Para finalizar, accedí a una piscina cubierta, decorada con pequeños azulejos de tonos dorados. Los reflejos que la luz del sol producía al incidir sobre ellos me trasportaron al antiguo Imperio Bizantino, cuando los templos se recubrían con mosaicos de color oro para simbolizar el esplendor divino e imperial. Tras hacer un breve repaso de la arquitectura de esta época en mi cabeza, salí al solárium para deleitarme con las vistas que esta terraza ofrece de la montaña.
             &#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
            &lt;br/&gt;&#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
            
              Así, naturaleza, sensaciones e intimidad se combinaron en un eficaz elixir que consiguió hacerme olvidar el ritmo frenético que rige nuestra sociedad para centrarme en mi propio bienestar.
             &#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
  &lt;div&gt;&#xD;
    &lt;b&gt;&#xD;
      &lt;span&gt;&#xD;
        &lt;span&gt;&#xD;
          &lt;font&gt;&#xD;
            &lt;br/&gt;&#xD;
          &lt;/font&gt;&#xD;
        &lt;/span&gt;&#xD;
      &lt;/span&gt;&#xD;
    &lt;/b&gt;&#xD;
  &lt;/div&gt;&#xD;
&lt;/div&gt;</content:encoded>
      <enclosure url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/balfagon+2.jpg" length="207613" type="image/jpeg" />
      <pubDate>Sat, 18 Apr 2020 09:07:17 GMT</pubDate>
      <guid>https://www.editorialw.es/un-lugar-donde-reconectar-consigo-mismo</guid>
      <g-custom:tags type="string">#verdeteruel</g-custom:tags>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/balfagon+2.jpg">
        <media:description>thumbnail</media:description>
      </media:content>
      <media:content medium="image" url="https://cdn.website-editor.net/d4f0d105e5c44ff9829b3fcfea7055f1/dms3rep/multi/balfagon+2.jpg">
        <media:description>main image</media:description>
      </media:content>
    </item>
  </channel>
</rss>
